sábado, diciembre 01, 2007

Teillier: El árbol de la Memoria (1961)

Escribe Borges en un ensayo sobre Coleridge: "Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño y le dieran una flor como prueba de que ha estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿entonces qué?" La obra de Teillier no es la pregunta, es la respuesta, es la escritura incesante, es la remembranza constante, la voz alumbradora de esta pregunta:

Te gusta quedarte en la estación desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar el viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.[1]

La obra Larica de Teillier ha sido señalada por distintos estudios de su obra como el intento constante de volver al paraíso perdido, a la inocencia prima, en la cual los recuerdos de ésta, revisten elementos simbólicos que se hacen universales. Este recuerdo de inocencia e ingenuidad se ve constantemente revestido de una melancolía y nostalgia a la cual el poeta no puede resistirse, ya que su vida no puede desentenderse del presente


Ya no reconozco mi casa.
En ella caen luces de estrellas en ruinas
Como puñados de tierra en una fosa.
Mi amiga vela frente a un espejo:
espera allí la llegada del desconocido
anunciado por las sombras más largas del año[2].

Un presente que para Teillier no revestirá mayor importancia, y la experiencia estética estará dada en función de los hallazgos, el espacio que se protege del tiempo. Así, identificamos dos momentos en la poesía de Teillier: el primero está dado por la niñez[3] y la evocación de ésta como la presencia del “aura” de la infancia de Walter Benjamín, y el segundo por el recuerdo, como recuperador, como guardián. Pero esto no se mantiene ni constante ni eterno, en la voz de Teillier existiría cierta actitud de entrega ante el presente, de renuncia al laar en última instancia, el mito que se desvanece ante una realidad que entremezcla el tedio y el desorden, la superficialidad y el olvido. Teillier es un sobreviviente, la mano que sostiene la flor de Coleridge, a pesar de que la articulación del momento poético sea el recuerdo, como todo recuerdo es un presente, todo dolor es un presente y todo lo que pasa nos pasa en el ahora. Esto nos remite a que la idea del paraíso perdido o el mito, protegido por Teillier supera la noción misma de recuerdo y supera la noción misma de pasado en conflicto con el presente, su poesía va mucho más allá, y este punto lo explicaremos de la siguiente forma: en primer lugar, la identificación del yo poético de Teillier que entra en contacto con el mito y la aldea es a través del recuerdo, por tanto, como hecho pasado, pero el acceso a ese pasado es siempre presente, no está revestido de un espíritu trasplantado del tiempo, es un recuerdo en carne que se sitúa en un lugar para hablar de otro, ese acceso a la memoria está configurado por un ahora que lo incomoda y des-espiritualiza el mundo. El mismo Lihn hace ya muchos años se preguntó por el mundo evocado por Teillier: “¿no terminará por debilitar la capacidad de actualizarlo?”[4].

Algunos lo interpretan como el dolor constante por el pasado y el orden que no volverá, pero podríamos interpretarlo como el dolor de la inexistencia material de aquel espacio mental, situado más allá de cualquier tiempo y espacio, cuyo rótulo de pasado no es más que el vértice desde el cual explora toda la línea temporal, en busca de un lugar que no existe, un paraíso que no es posible señalar sobre la temporalidad o espacialidad, un paraíso en el cual sólo se encuentra el texto consigo mismo, el poema mismo.

Según Leonidas Morales[5], el título de este libro podría ser quizá el titulo de todos los libros de Teillier, ya que configura uno de los elementos que marcan el total de poseía, hace mención a la referencialidad del recuerdo y su proceso cíclico en la obra del poeta, pero en mi opinión, el modelo a utilizar por Morales equivoca el rumbo. Para morales el tiempo cíclico, o la circularidad de la memoria en Teillier no está dada por un re-suceder en las vueltas de la rueda. Teillier es el eje por el cual estos recuerdos torna vida, está a exactamente la misma distancia de cualquiera de ellos como si fuese el punto de partida del radio:

Cierto: estuvo entre nosotros
lo que el sol en el espejo
con que un niño juega en el tejado.
Pero nunca dejaremos de buscar sus huellas
en los patios cubiertos por la primera helada.[6]


“El árbol de la Memoria” es como señalábamos antes, el nombre quizá de toda su obra, por que este árbol es la estructura única de un objeto, pero que en su misma naturaleza se encuentra el desarrollo de los ramajes, bifurcaciones y frutos. En este libro el sujeto nos acompaña por lo recuerdos y por el deseo incesante de llegar al paraíso perdido de su infancia, quedando atrapado en la existencia misma del poeta, en el martilleo incesante del presente, donde ni la renuncia al mundo lo devolverá al lugar perdido.

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.


Para luego decir:

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto -

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.



[1] Teillier, Jorge. Poema “Andenes” (extracto) en El árbol de la memoria, 1961.

[2] Teillier, Jorge. Poema “Los Conjuros” (extracto) en El árbol de la memoria, 1961

[3] Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1995

[4] Lihn, Enrique. El circo en llamas: Una crítica de la vida. Edición de Germán Marín Santiago, LOM, 1997. 694 págs.

[5] Morales, Leonidas. El libro único de Jorge Teillier. En el diario La Época, domingo 12 de 1996.

[6] Teillier, Jorge. Poema “En memoria” (extracto) en El árbol de la memoria, 1961

viernes, junio 08, 2007

Hablemos C A L M A D A M E N T E

1

2

3

No, lo que pasa es que no entiendes lo que estoy diciendo, vuelve a contar y me dices si logras entender lo que quiero decir, separando lo que quieres escuchar

1

2

3

No… no es que ahora sea entretenido y antes fome, que ahora sea jugado y antes cobarde. ¿Ves? Lo que pasa es que no me estas siguiendo.

1

2

3

Calma, vuelve a contar hasta tres y no desesperes, no es que tenga algo muy importante que decir, no es que todo haya cambiado de forma redentora y sea un “otro” renovado y liberado. En realidad eso es lo que tú quieres escuchar, de alguna forma expiatoria es lo que estas esperando que te diga. No, la vida no cambio en nada, fumo, tomo el mismo café que antes y no he variado en kilos desde la última vez que tome valor con una pesa.

1

2

3

Si, la visión que tengo de las cosas no cambia mucho. ¿Qué si he dejado de “mirar a todos como weones”? no, no a cambiado eso. Y no es que ahora tenga algo importante que decir, tampoco se trata de hacer una apología de lo que espero de mi o de los demás… solo quiero hablar un rato, solo un rato. Simplemente por el placer, el hecho estético en si mismo que es charlar, los juegos de sobreentendidos y los abismos de significados que existen en las frases, creer por un rato que nada pasa muy de lejos, que todo cabe, hablar del desprecio y la esperanza y que así mismo eso ocupe lugar en una misma línea. No hay que ser demasiado listo como para saber que una charla no lo arregla todo, no sirve de nada si luego me desaparezco (o te desapareces) por tres semanas…

1

2

3


Ahora soy yo el que tiene que contar hasta tres.

sábado, abril 14, 2007

Kymlicka y el futuro del ciudadano

En palabras de Kymlicka: una teoría de la ciudadanía nos presenta en si, dos problemas fundamentales: el primero esta vinculado a la potencialidad ilimitada de una teoría de la ciudadanía, ya que cualquier reflexión que se haga en filosofía política, versa sobre la relación entre ciudadanos o estado-ciudadanos y en segundo lugar, la comprensión del concepto, ya que se entiende a la ciudadanía como condición legal o como actividad deseable.

Toda revisión en torno al concepto debe comenzar por su fundador, T H Marshall, quien sienta las bases de la ciudadanía y la noción clásica de esta, en donde argumenta que el Estado al garantizar un conjunto de derechos civiles, políticos y sociales, se garantizaba al individuo la inclusión como miembro pleno de una comunidad política determinada. La Nueva Derecha argumentara ya en los 80’, que el Estado de Bienestar ha promovido el clientelismo, no mejorando oportunidades y perpetuando una cultura de dependencia. Según esto el estado de bienestar y su visión de una ciudadanía pasiva no vio hasta que punto ciertas obligaciones se convertían en prerrequisito para el ejercicio de esta.

Para la izquierda la idea de Marshall es plenamente vigente, pero reconocen los planteamientos de la Nueva Derecha pero se muestran dudosos, ya que reconocen que les resulta incomodo la idea de imponer obligaciones como parte de la política social y aseguran que los beneficiados de estos programas no desearían estar en ellos y asumen, que a trabes de programas de capacitación se podrían superar las criticas al estado de bienestar.

Por otro lado, también hay críticas a la derecha, desde el feminismo, ya que acusa de que los planes de autogestión y responsabilidad, tienden al sustento de modelos, en pos de la perpetuidad de las estructuras de exclusión de la mujer y su independencia.

La izquierda plantea, recogiendo las críticas de la Nueva Derecha, que el camino estaría dado más por la democratización y descentralización del estado bienestar (Pág.13). Kymlicka se remite al segundo punto del análisis que plantea las primeras páginas: virtud e identidad ciudadana como referente. Con lo cual al margen del planteamiento de la Nueva Derecha, distingue cuatro clases de posiciones actuales: a) La izquierda y la democracia participativa b) El Republicanismo Cívico c) Teóricos de la sociedad civil (comunitaristas) d) Teorías de la virtud liberal. El debate estaría sobre la mesa en este caso según Kymlicka, en donde la discusión en torno a cada una de las medidas contempla fuertes adhesiones, así mismo fuertes critica fundadas en cada una de ellas, ya sea por el sospechoso optimismo de la izquierda y su ciudadanía participativa, o la ortodoxa mirada del republicanismo cívico y su mirada del mundo de lo publico, la creación de nepotismo y proselitismo por parte de los teóricos de la sociedad civil o el anclaje en materia de regulación del liberalismo virtuoso. No esta nada claro y cualquier conclusión en torno a ciudadanía y políticas publicas dependerá de la mirada de justicia y democracia que se le quiera dar. Y aun hay menos claridad si integramos a la discusión elementos como los estados multiculturales y multinacionales, atendiendo a las demandas de inclusión producto de los cambios en materia de sociedad de los últimos años. En donde las problemáticas surgidas producto de visiones tales como “ciudadanía-global” en una era de enormes acoplamientos estructurales en materia de derechos y respeto por consideraciones de tipo sectoristas que reclaman su lugar dentro del orden de lo publico, integrando así mismo elementos propios de su constitución e identidad.

En mi opinión, las criticas formuladas desde la nueva derecha a la concepción clásica de ciudadanía del estado de bienestar de Marshall, son en extremo contundentes y aclaratoria de muchos de los vicios estatistas y de preconcepciones en torno al ciudadano que hasta el día de hoy siguen vigentes en los discursos políticos de la izquierda democrática, y como sociólogos (as) o en camino a, debemos centrarnos en la evidencia empírica y a un mismo tiempo en los antecedentes que nos presente en el tema a estudiar.

Algunas de estas preconcepciones de la izquierda democrática en oposición de la critica de nueva derecha con respecto a la conformación de una cultura clientelista y dependiente del Estado de Bienestar, argumentando que los beneficiados estarían en si mucho mas de acuerdo con poder valerse de sus propios medios y no de los planes asistenciales de las políticas sociales, lo cual demuestra una fe inmensa y sospechosa en torno a la realidad.

También consideramos que la concepción de la Nueva Derecha adolece de una miopía severa, al depositar de forma casi mesiánica en manos del mercado la regulación de las desigualdades sin hacer énfasis en la regulación de este, a fin de permitir la inclusión de los individuos dotando de mecanismos de redistribución de las riquezas, leyes anti-monopólicas, de resguardo ambiental, y garantías para un inserción en el mundo del trabajo legal (PNUD 2004).

Kymlicka a mi entender, le da en el clavo en su articulo, al situar a una teoría de la ciudadanía tan fervientemente defendida y la tibieza a la hora del diseño de políticas publicas desde los polos de respuesta que identifica, dejando entrever que mas que teorías de la ciudadanía no serian mas que una fachada discursiva desde donde se encumbran viejos estandartes (Pág.23). La izquierda defiende las políticas sociales y el modelo de Estado de Bienestar mucho antes de adoptar el lenguaje de ciudadanía, y la Nueva Derecha con sus críticas al estado de Bienestar, desde mucho antes que incoporaran a sus programas discursivos el concepto de ciudadanía. Por tanto es valido plantear que el debate sigue abierto en materia teórica y también en su praxis, en donde deben de ser contrastados los argumentos y su efectividad. Pero definitivamente los que mas nos llama la atenciones el gran signo de interrogación que nos deja la lectura de las ultimas paginas, en donde nos sitúa en una escenario analítico del concepto de ciudadanía, trasladando la visión clásica de ciudadanía-nacional a la de ciudadanía-cultural, llevando la reflexión a experiencias de estados multiculturales y multinacionales, retomando reivindicaciones inclusivas y aun mismo tiempo generadoras de respeto a la otredad.

miércoles, abril 04, 2007

En Concierto

Es verdad, ya estamos en abril y a pesar de que mas del 80% de los estudiantes están en pleno proceso de clases nosotros aquí en la U de conce aun estamos celebrando la semana mechona. La de este año no a estado mal, desde que una de mis compañeras asumió la "vocalia de cultura" se han realizado excelentes eventos, con buenas producciones, con relevantes actores. Pero lo que era el cierre de oro de su gestión, era el evento que hace ya algunas horas termino. La banda "Los Tres" de manera gratuita para todos estudiantes de la U en el estadio municipal, mas conocido como "EL Collao", es decir, uno de los mejores carretes del año, uno de los mejores eventos de manera gratuita que este año tendríamos la oportunidad de presenciar. Pero sucedía tan solo una cosa, que a mi no me gustan las aglomeraciones, detesto esas reacciones al "unisono" de la masa, desconfío de esas manifestaciones propias "de lo colectivo", esa estúpida espontaneidad carente de reflexión en medio de los saltos y el sudor (solo me gusta cuando es de a dos eso... y si hay suerte de a tres). ¿Pero que iba a hacer en este día?¿Seguir subiendo columnas o revisar como van las descargas? Me convencí de la forma mas baja, de que podía ser una buena idea ir, de que las cosas buenas están fuera de mi pieza y pasan por lo general cuando estoy despreocupado; así que partí raudo al estadio para unirme al gentío, para ser parte de los saltos, de los gritos y silbidos. Estuvo bueno debo decir, es mas, corie y salte gran parte de las canciones, olvide esta postura weona de viejo chico que aveces me ataca, y coree todos los temas, que milagrosamente... los sabia todos; de una u otra forma las canciones de Los Tr3s han sido parte del soundtrack de mi vida, en cuarenta años mas (si llego) contare a mis nietos que la banda mas importante de mi niñez fue sin duda la de unos weones de conce, que "olor a gas" era la raja y que "no me falles" fue una de las canciones que mas repetí pensando en X persona, que mis hermanas se mojaban escuchando "amor violento", etc. Mas alla de todo eso, lo que motiva esta columna esta dado porque justo en medio del recital pensaba en una canción que no tocaron, no se si sera normal ese tipo de weas, pero se quedo en mi cabeza hasta llegar a casa esa canción muda, sonando en mi cabeza.

Aquí les dejo la letra, yo se que la recuerdan, no es tan vieja:


Me arrepiento de las palabras

Que te regalé
De decisiones que sin pensarlas
tomé por tí
De abrumadoras sombras
Que para tí compré

Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo


No quiero hablar demasiado

De la verdad
Que me hizo mentir
De sueños sin descanso
Que hablan de muerte & de sed
Y de secretos sordos
Que nunca supe oír


Hoy te desheredo...

Me voy de viaje por el infierno

Cielo, Mar & Tierra
Me sobra el Tiempo



Por cierto, la imagen no tiene ni wea que ver con lo que quería decir aquí, pero debo de confesar que mientras escribía esto la encontré en Internet, y pude sacarme la espina de no saber de quien era esta imagen en papel gelatinado de plata, retocado con lápiz y tinta china, El violín de Ingres, que suena a seducción, a carne, al sentido del tacto y del oído, que a sido protagonista (en mi cabeza) en mas de una ocasión al contemplar alguna espalda desnuda. Retumban finas las notas de Maldoror gracias a las dos aberturas que Man Ray dibuja en la espalda de un desnudo femenino. El hermoso violín, redondeado en sus formas, constituye un instrumento sonoro especial por su naturaleza, un instrumento de cuerda para que sean los dedos quienes hagan el milagro de alumbrar la música que esconde en silencio. No se trata de un objeto muerto porque la sensualidad es sinónimo de vida.

lunes, abril 02, 2007

Divagando

Quieren beatificar a Karol Józef Wojtyła, Juan Pablo II, el tipo calvo y de voz pajera que provoco los bostesos de mis mocedades. Entiendo de cierta manera la devoción despierta, pero así mismo, me hacen sospechar las defensas cerradas y las verdades absolutas que me presenta el mundo, creo que las horas y horas dedicadas a la contemplación de la figura del "Santo Padre" (Padre de quien?) en su estelar funeral, despertaron a esa neurona escéptica que me decía "este wn no puede ser tan bueno" y me puse a investigar si había algo mas que loas para el veterano. Bueno, sonaría bien lo anterior si no tuviese cierta experiencia eclesiástica y presentara esta columna como un wn desinteresado que solo le llama la atención. Pero no es así, la devoción religiosa de mi mocedad, edificaron lo que hoy soy (... eso no habla bien de la iglesia) ya sea por simple instrucción y asimilación o por negación. Desde siempre me pareció paradigmática la visión en torno a este pontífice, tan odiado por algunos y venerado como un becerro por otros, un hombre que mas haya de las obligaciones propias de pontificado se transformo en una de las figuras mas relevantes de la política internacional, el portavoz y salvaguarda de las almas de los oprimidos por los regímenes autoritarios, y así mismo se transformo en la alba autoridad que silencio los aportes latino-americanos de la teología de la liberación, excomulgo a mas de 400 teólogos, mantuvo silencio a pesar de las constantes denuncias de abusos sexuales del clero en distintas partes del mundo, freno cualquier intento de democratización o autonomía de los episcopados, etc. Irónico me resulta el hecho de que se proclame a vox populi las intenciones de comenzar el proceso de canonización, sobre todo considerando que durante su pontificado se realizaron la mayor cantidad de beatificaciones en la historia de la iglesia, a lo largo del pontificado de Juan Pablo II se nombraron 482 santos y 1.330 beatos, lo que supone algo menos de la mitad de cuantos ha nombrado la Iglesia católica en toda su Historia. Su mandato se puede denominar como la "fabrica de santos" mas grande en la historia de la Cristiandad, en donde las beatificaciones resultaron como premios o de agregadurias dilemáticas para los Estados congraciados con la Santa Sede, ¿no les parece sospechoso que Sor Teresa de los Andes fuese canonizacion justo una vez llegada la democracia? o mas contemporaneamente, la canonizacion de Diego, el indígena que encontró el manto de la Virgen de Guadalupe, justamente con la llegada del PAN al gobierno mexicano y la retirada del PRI luego de setenta años en el poder. También relacionado con nuestro país, el retraso en la canonizacion de Alberto Hurtado, ya que el reconocerlo como santo era dar un espaldarazo a la labor social de su obra y reafirmar el valor de los postulados de Jesuitas que justamente fueron intervenidos durante su mandato... y sin ir mas lejos, la canonizacion express de Josémaria EscrivaBalaguer (fundador del Opus Dei) no carente de controversia. En fin, debo de señalar por lo demás, que esta tentativa de beatificacion no es mas que la consolidación de su antojadiza política santoral, no es mas que la re-saturación mediatica de su figura. No es de extrañar entonces, que en los últimos veinte o treinta años la iglesia allá sufrido una disminución considerable de sus "activos" en el mercado de las almas.

domingo, marzo 25, 2007

Cascabel de gatos en naturaleza muerta

Por que tengo la sensación de que existen discusiones que no podre ganar? y no estoy hablando de discusiones relacionadas con el maravilloso avance de la mecánica cuántica de los últimos años, ni menos sobre las ventajas de incorporar tasas arancelarias a ciertos productos que dañan la industria nacional... en esas discusiones ni siquiera me meto y no me cuestiono mayormente el por que podrida perderlas, esta claro que carezco de herramientas de análisis para lograr desenvolverme en esas materias. ¿Pero que pasa cuando las discusiones están dadas en torno a lo que uno siente o las cosas que pasan con la vida de uno? En esa materia se supone que todos tenemos una visión, o una idea de como mierda se dan las cosas. Si uno esta triste no se calla diciendo que no tiene elementos de psiquiatría para hablar bien del tema y por eso se excluye de la platica, no necesito ser un ingeniero en transporte urbano para saber que las micros en donde vivo son una mierda. Lo que trato decir, es que la sensación de sentirme un imbécil esta dada por la idea de sentirme un invalido de mi mismo, como si fuese un cojo o un tuerto emocional, a grandes rasgos. Creo que este rasgo de minusvalía se a transformado en uno de los hitos fundacionales de... lo que soy.

jueves, marzo 08, 2007

1,2,3... probando

Llegue a conce una vez más. No tiene nada de extraño en todo caso, me he marchado muchas veces (y con ganas de no volver) pero siempre termino aquí, frente a mi PC escribiendo algo para decirme que de nuevo sigo en esto. Recuerdo que alguien que fue importante en gran parte de mi estadía aquí en conce decía que era uno el que elige hacer miserables las cosas (se le olvidaba la importante ayuda que prestaba el medio) y en grande parte estoy de acuerdo. No puedo decir que esta es una columna redentora llena de grandes reflexiones y reflejo de mi actual madures (jajajaja risa me da pensarlo).


El caso es que las cosas cambian y no se si estoy yo ahí siendo participe de esa marcha o solo sigo siendo un espectador que aplaude o rezonga el paso de los carros. Siempre fue un drama eso para mi, quizá sea erróneo y no logro dar cuenta a mi mismo de lo que me e transformado. Eso pasa… creo.

Estoy tratando de encontrar mis palabras, que es lo que en estos momentos me falta, que es lo que quiero y que es lo que me hace rabiar o caminar. Es extraño que a veces uno se olvide que ellas también necesitan ejercitarse y cobrar vida y muerte en ciertas ocasiones. A veces pienso que me convertiré en un amargado de mierda comentado lo bien que “pude” haber escrito en cierta época y que no lo seguí haciendo por la inutilidad del proceso. Las palabras deben de ser como ciertos músculos que al no ser ejercitados se atrofian. Disculpen el biologismo, pero dejemos esto simplemente como un modelo de referencia, el derecho a la metáfora (por mas prostituida que este, sino pregúntenle a Sokal). Esperen un momento… haber… pienso en lo agradable que es levantarse a gusto, levantarse sobrio y a gusto con la mañana, refregando el culo en las sabanas, acariciándose la nuca (a veces amanece adolorida), revisando si cayo tanto cabello como ayer, escuchar la radio y que justo este sonando un buen tema, un clásico, pero un clásico animoso, algo que nos de la bienvenida a la fiesta del día. ¿A quien le a pasado que se ha despertado con un tema del tipo “Last night and dreaming…” como bienvenida al día? Es una verdadera mierda una mañana con ese tipo de temas, es como despertar no atado a un trozo de madera del barco y a la deriva, sino encadenado al ancla en pleno socavón marino.

¿Están mis palabras ahí o tendré que esperar un par de post más para lubricar la cabeza?

Pienso en… las mañanas (para ser majadero) en las cuales la cabeza no a recuperado su operatividad al 10% como de costumbre, y los sesos hacen fila para salir en tropel por las orejas a respirar algo que no sea un copete. Malas son esas mañanas, en donde el desayuno no es una bendición matutina sino una tortura, esas mañanas en que la ducha solo quita la basura pero deja lo demás dentro. Esas si que son una mierda, y no necesitan de ninguna canción para desesperanzar.

Creo que aun no aparecen

jueves, febrero 22, 2007

Alone

Estaba leyendo un artículo sobre Thomas Merton, escritor, poeta y monje trapense norteamericano, que ha tenido gran influencia sobre una generación variopinta de escritores en los últimos cincuenta años, entre ellos podemos nombrar a Ernesto Cardenal. Lo que me interesa señalar aquí es un pasaje sobre este autor que escribe Claudio Bertoni, un chileno que en estos años debe estar cruzando los sesenta años y que por casualidad conocí por un poema que me recomendó Gustavo hace ya mas de seis años. Luego me compre un libro que escribió en el año 2000 mas o menos, llamado "Una Carta", en donde se mostraba un autor pasional y arrebatado por el amor y el engaño, por la sensación de sentirse victima de una traición en donde trata de maraca, de puta, perra, mentirosa, receptáculo de semen, etc. todos los bellos adjetivos que solo puede ser portador el objeto amado. Tenia como quince o dieciséis años cuando lo leí, lo cual se explica la total indeferencia hacia el cataclismo de dolor y desesperación que se encontraba en el libro, a ese fecha no contaba con grandes historias de amor (por no decir ninguna) y entre las pajas matutinas y vespertinas que animaban los días junto con Borges y Dostoievski no había espacio para la experimentación de tales estados. El cuento es corto, ese viejo Bertoni, que en una entrevista a Symms en el 99 alegaba el daño de los libros y de la desesperanza de vivir en la soledad que había elegido hace mucho años, tenia en ese tiempo algo así como cincuenta y seis años lo cual me llamo mucho la atención, ya que el libro estaba escrito por un pendejo desengañado y enamorado en apariencia; aun mas me llamo la atención el hecho de que la mina a la cual estaba dedicado tenia 17 años (jajaja). En fin, para ir al punto, en ese artículo sobre Merton me tope con un pasaje sencillamente genial, discretamente obsceno, y vivencialmente indesmentible, que bien vale la pena reproducir por este medio por muchas razones. La primera esta dada por el valor que le atribuyo yo claramente, y lo segundo es por que este articulo apareció en la revista de reportajes de la revista de Reportajes del extinto diario capitalino El Metropolitano al cual mis viejos estuvieron suscritos (por alguna críptica razón) durante toda su duración.

Bueno, sin más preámbulos aquí les va:

Según Pavese: "Existe un solo heroísmo: estar solo, solo, solo". Si , pero: como, como, como. Merton nos dice ¿Cómo? Defensas Universales. Miedos y riesgos universales. Ayunos y dietas universales. Un padre del desierto por ejemplo, alcanzo la libertad trenzando cestos. Los trenzaba durante todo el año y los quemaba a fin de año. También Milarepa, el grandísimo místico tibetano, levantaba casas de muchos pisos para después derrumbarlas. "Así - dicen – dejo de ser esclavo de su propia psiquis y se convirtió en su dueño". Pero ¿Qué hacer lejos de gurues y monasterios? ¿Con un sexo, una lengua, con un corazón indómito? ¿Con un ser de caricias y de parches curita? ¿Con un deseo de pulpo en un océano de vitrinas?

Claudio Bertoni 6 de junio de 1999.