domingo, noviembre 12, 2006

Victor Jara Sinfonico



En alguna parte leí, que escribir de sobre música es como bailar arquitectura, lo cual me causo bastante extrañeza y simpatía, no solo por la inteligencia de la frase; sino mas bien que en el contexto que se decía era en un libro sobre la historia de la música electrónica llamado Loops de unos periodistas españoles hace ya algunos años. Y precisamente esta frase es la que inspira esta columna, en donde trato de transmitir lo que sucedió el viernes 10 noviembre recién pasado, en donde cientos de personas de juntaron y pagaron sus lucas para ver el espectáculo “Víctor Jara Sinfónico” en el teatro de la U de conce.



Llegue temprano, de alguna manera no era tan solo espectáculo lo que me importaba, además de eso era nuestro debut como medio en conce, con credencial y todas las pirotecnias que eso implica en la vida de un montos de pendejos bloggeros que no superan los 25, de cierta forma era nuestro estreno en sociedad. Nunca me había topado con el teatro totalmente repleto y con una cola que doblaba por Pinto para llegar al gallinero por una sinfonía, eso era indicio de que sin duda, algo especial se venia.

En la puerta me encontré con Carlos Zamora, el mas común de los mortales, chamarra y jeans para ver su obra, su creación, en un momento me pregunte “”Que le pregunto a este wn?, por que este wn hizo la obra y por tanto algo tendrá que decir”. Para serles sincero, no fue con la grabadora lo cual es un alivio por que no hay nada más pajero que transcribir entrevistas, así que tratare de transmitirles de forma general lo que me respondió:

Zaeta: hola, tu eres el compositor de esta obra ¿o no?

Carlos Zamora: si, vale, y tu.

Zaeta: yo escribo pa una página llamada conce.net, vengo a cubrir esto. ¿Qué te parece esto del ambiente en torno a la obra y de lo que signifique que esto este hecho con capitales penquistas, gente de la U, en el teatro de la U, etc.?

Carlos Zamora: la raja po wn, la raja, ya que es bueno por que esto es de acá, ya que todas las weas pasan en santiago.

Zaeta: y que te pareció la cobertura?

Carlos Zamora: la rajan wn, la raja, se han movido arto y hemos estado en todos lados.

Zaeta: y que crees tu, que junto con la creación también es necesaria la critica, digo una critica de corte que forme opinión, es bueno el hacer pero la reflexión siempre es necesaria, parte de toda cultura.

Carlos Zamora: baraja wn, la raja, pero lo que no hay es una critica especializada, pero por ahora hay darle pa delante nada mas, hay que hacer y eso con el tiempo se dará.

Para ser justos, me gustaría agregar que “la raja” lo dijo una mayor cantidad de veces que las que me di la paja de ponerlas en esta columna, y más o menos es eso lo que hablamos. Ya lo se, cero aporte, pero su misión no es darle a entrevistas a weones con traje o pinta de estudiantes, sino escribir música, en lo cual es bastante competente el tipo.

La obra comenzó con la proyección de imágenes acompañadas de la ya celebre e inmortal “Te Recuerdo Amanda” que parecía hecha en Power Point, lo cual me hizo preguntarme enseguida que tan amigo de la organización era Luis Cuello. La obra de verdad comienza con la orquesta en todo su esplendor en sobrepoblado escenario, en el cual daba la impresión de que si un violinista acomodaba su silla corría la suerte de ocupar su seguro de salud. La primera parte comienza con Charagua y el público enmudece, la orquesta causa un extraño efecto en el público sumiéndolo en la más absoluta atención hasta la pieza numero siete que es Plegaria Para un Labrador en donde se pone termino a la Suite Nº1 con vientos, cuerdas y coro. Recién en ese momento me despego del asiento para procesar el espectáculo, el tipo que esta sentado a mi lado esta extasiado y se toca de forma extraña el pelo durante toda la obra. En el momento que racionalizo, lo que sucede en ese lugar trato de sacar las primeras conclusiones: la composición y ejecución de la obra es tremenda, la orquesta de Universidad de Concepción recientemente galardonada con el premio Presidente de la Republica a estado excepcional bajo la dirección de José Luis Domínguez, el coro de la U dirigido por Eduardo Gajardo a sido quizá lo que mas me ha emocionado en estas ultimas semanas, ya no soy el tipo sensible de antaño que se estremecía con la matanza de ballenas en el océano pacifico, me he vuelto un duro, un tipo que hace que hasta los carniceros se sonrojen cuando articulo mi cínica sonrisa. El coro estuvo fenomenal, los mas impactante de la noche, en donde Manuel García en mi personalísima opinión, no logro estar a la par.

La segunda parte abre con La Partida, El Aparecido, Angelita Huenumán, Paloma quiero Contarte, Luchin, Lo Único que Tengo, para terminar de forma brillante con El Derecho de Vivir en Paz, provocando la euforia, la emoción, los aplausos de un publico agradecido y extasiado. El publico clamo por mas, pero todo lo bueno debe de terminar un día (eso le decía a mi expolola en ciertas ocasiones) y así termino. Las personas que se fueron, marcharon a casa con la sensación de haber pagado con justicia las diez lucas que les costo el palco y las tres que costo el gallinero, a pesar de la mala iluminación a cargo de Jonathan Mancilla y Esteban Ruiz. Caminando hacia O’Higgins, íbamos Tecnecio, Constancia y yo rumbo a unas merecidas chelas mientras comentábamos la obra, al llegar a casa puse un disco de Víctor Jara en mi PC y no volvió a ser la misma wea latera de siempre.

PS:

1- Me encontré con Baeza en el teatro.
2- Goño, llámame para que coordinemos tu columna.
3- A los weones que no fueron y tenían plata: se perdieron un gran espectáculo
4- Las personas que no fueron por plata, a finales de enero se presentara la obra en el foro de la Universidad de Concepción de forma GRATUITA.


--
Zaeta
Fernando Garrido R
Columnista y miembro del Staf de Conce.net

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viernes, junio 16, 2006

Lo que ya no esta.

Dicha y perfume de mi vida el recuerdo de las horas

En que hallé y tuve la voluptuosidad como la anhelaba.

Dicha y perfume de mi vida, de mi vida en que evité

Todo goce de amores rutinarios.

Constantino P. Kavafis


La sola sensación de tener que levantarme, me había arruinado lo que sería una de esas perfectas mañanas, de esas en las cuales uno juega a ser serio, a decir cosas serias que la no-seria sonrisa de la otra persona, capta como una confesión de medio día.

Fue entonces que puso la mano sobre lo que había sido un cuerpo troncal, duro, tibio; registrando de forma casi perversa los palpitos y los temblores, con la yema de sus dedos en el miembro derrotado, buscando la bandera que ya no se podía izar en aquel pabellón semimuerto, exhausto, cansado, apacentado, renovado, mordido, succionado, martillado, arañado, permitido y rechazado. Como pocas veces durante el año, mis brazos estaban encallados en un “otro” cuerpo dispuesto, reposado, tibio y tan suave como creo que la memoria lo puede inventar. Y si lo pienso bien, ni los cigarros a esa hora quería alcanzar, ni los lentes gruesos y sucios poner, ni las pantuflas viejas calzar; era nada más que yo sometido a la libertad de estar en el preciso instante en donde quería estar, y eso me daba para repensar papeles de guiones en mi cabeza que había olvidado, palabras perfectas que con cada roce de los pies se me olvidaban o simplemente estaban de más. Y espero que con esto no caiga en la infidencia obscena, al confesar que con mi mano derecha escarbé en su espalda de forma casi cruenta, rastreando el lugar en donde poner las camas y petacas, los días libres, las tardes de sorpresa, y descubriéndome infragante en el acto, me amonestó de forma drástica con esa sonrisa sumada a todas las somnolencias que tenía tan sólo para mí guardadas; bostezó como en aquellos días, en donde el café ya no amainaba el avance del sueño traidor que no deja terminar las buenas charlas, y que en ocasiones las cortaba en el preciso instante en donde se tornaban amargas. Le hablaba de esos planes tontos, de esos que uno sabe que no realizará, le decía lo bonita que se veía cuando la miraba de espaldas, trataba de hacerle templar el habla como lo había logrado antes, entre el decimocuarto o decimoquinto arañazo inicial, que estaba próximo al cuarto o quinto encontronazo de las miradas que nos hicieron temblar.

Después de mi atropellada introducción al despertar, puso su dedo en mi boca, y su otra mano registró suave en mi desprevenido pecho, exorcizando miedos, ordenando papeles, reestructurando cronológicamente el itinerario de los besos, reconstruyendo seis o siete palabras, y tejiendo dos o tres ilusiones que me devastarían al poner los pies fuera de la cama; me habló de las cosas geniales que tenían las tardes en que uno sólo las dedicaba a caminar, del aburrimiento de buscar siempre algo nuevo y excitante en cada cosa, de lo importante que era saber donde llegar cuando uno se sentía bien o mal, eso no importaba, sólo se trataba de saber donde llegar cuando todo estuviera en otro lado, cuando todos estuvieran haciendo algo y uno solo quiere reposar.

Me habló de cómo en el campo lo más molesto es ir al baño como quinientos metros mas allá de donde la casa estaba, de que los veranos “son bonitos cuando don José presta los caballos” y como uno puede recorrer el río arriba por la orilla, de como las plantas, según la abuela, reaccionan con la música, y es por eso que en las mañanas está prohibido cantar. Entre risas me decía cómo le mostraba los calzones al niño de los Estuardo cuando era chica, y que entremedio de las moras lo había arrastrado “al muy aweonao” para como a los quince años besar, que sus hermanos chicos eran muy regalones en la casa de la abuela, y que sólo se preocupaban de ella cuando no tenían a quien molestar; me contó que los hombres somos tontos y egocéntricos en el actuar, me contó que a veces en las mañanas había desarrollado la capacidad de “llorar de memoria”, y yo no supe qué hacer cuando empezó a llorar, tan sólo para probarme que decía la verdad; mas yo creo, que hay personas que tienen mucho que llorar, mi vieja me había enseñado que a veces uno puede pagar en cuotas de llantos lo que en la vida nos cuesta mucho superar.

Me acarició la cara y me dijo que jamás me había visto feliz, que era la primera vez que me veía tan manso, y como un niño a su pecho me fui a acostar. Nos reímos de lo sonrojado que yo me puse cuando ella se tapó la nariz con los dedos, y me ayudó a “sabanearlo”, para luego volvernos como cíclopes a mirar. Me sacaba la lengua cuando se me acaban los pretextos para hablar. En honor a la verdad, y antes que pregunten, no le pregunté nada sobre un posible “algo más”, me entró un pánico enorme el pensar que se espantaría y en su cara estaba la expresión de “no lo vayas a arruinar”.

Yo… La verdad es que el “yo” en ese momento, estaba resumido en dos o tres caricias que ella me podía dar. Yo sólo movía la cabeza y pensaba en algo que decir, una historia graciosa que reír, una pena de esas que con los años las llegamos a incorporar como parte de nuestro repertorio conversacional, y el interlocutor de turno nos dice: “¡que pena!” y uno cínicamente contesta: “no pasa na’”… y no, no pasó eso, no se me ocurrió nada, estaba demasiado preocupado en leer lo que su espalda en braille tenía para contar y lo que mis dedos en ella dejar: sobre los gemidos del tiempo perdido, las ganas contenidas, los “hasta pronto” no concretados, en el ritual de espera, en el ansia, en el juego de lo buscado y no encontrado.

La sequedad de la boca vino acompañada de dos premoniciones estúpidas que sólo en ese instante se me podían ocurrir, miré a un lado y entregué la más cínica de las caras de correspondencia, tratando de ocultar la mano ocupada en la expedición de ella en mi cama. Entonces me entró un miedo casi demencial, al pensar que estaba en una posición que después no podría recordar, o reencontrar mejor dicho, pensé que camino a la cocina el camino de vuelta podría cambiar, ¡o peor!, que se me hubiese podido olvidar el regreso y en ese preciso momento, a eso no podía renunciar. Entonces ella sacó mi mano de ella y se paró de forma brusca y terminal; sólo atine a poner cara de un miserable “¡¡¿Por qué?!!” y ella con una risa que tan sólo su desnudez puede entregar, se dió vuelta riéndose y me dijo: “¡un vaso po’ weon!…el que no te atrevi’ ir a buscar”

miércoles, abril 19, 2006

Manual para instructoras de vuelo

¿El amor o no? ¿La búsqueda, o la pérdida de la realidad? Se busca una mujer, una imagen irreal de un yo mismo, de un subconsciente alucinante. Se busca una mujer que sea capaz de elevarse, de adentrarse, de esfumarse, diluirse. Una mujer que escuche, que se haga parte de la carne dormida encima de la almohada. La crisis existencial de un hombre que busca una mujer que vuele, que levite, que sea etérea, sublime. El amor que se queda intocable, insaciable, adormecido por semanas enteras al ritmo de poemas, de danzas con palabras líricas y románticas. Poemas cursis, medios cursis, transitorios, casi surrealistas. La vida inerte, irreemplazable, absurda pero extremadamente lógica. El esquema social, las retóricas políticas, las reglas patológicas. El sexo petulante, espeluznante, las edades del sexo, los valores o la dependencia casi adictiva del sexo. La influencia del ambiente, los ambientes precarios, los encuentros entre etapas y niveles sociales. El miedo, la ira, el ego, la desesperación por encontrarle un significado a la desesperación misma. Los sentimientos suicidas. La muerte como testigo, como cómplice, compañera. La esperanza disfrazada de muerte, de mujer y nuevamente de muerte. El amor a la vida, el significado de la vida…El tiempo sin vida, el tiempo con la soledad. La espera, el vació interno por la llenura del alma. Los 5 sentidos y una cama más. El cuerpo a la venta por unos pocos pesos, el valor de las agallas, el miedo a enamorarse, a pertenecer, a la desilusión. La búsqueda, el encuentro…o el desencuentro con la casualidad.

martes, abril 11, 2006

¡¡Prohibido el paso!!



Fue en el ultimo jaleo en donde me di por vencido, trate de abrasar traspasando las ganas, trate de ocupar los dedos que no me funcionan y el pecho no respondió ni siquiera a la exposición de la intemperie. Ahí es en donde recuerdo que hace tres o cuatro meses algo por estilo me hubiese podido semi- arrollar, en menor o mayor medida socavar lo poco de dignidad que me atrevía a confesar. Pero en esta ocasión simplemente estaba tendido, un poco mas agitado que de costumbre en pasados días, un poco mas lateado que en las siguientes horas y disminuido ya no por el “déjate de webiar”; sino mas bien replegado a la sonrisa un poco macabra y un tanto culpable: “si tanto te cuesta dormir, creo que tendré que buscar un nuevo lugar en donde alojar” y la improvisada conversación se cerro como “esas” conversaciones que no tienen punto de fuga donde perder el mirar, y me volví sonriente esta vez pensando que nunca antes me había sentido mas cómodo durmiendo con ella, que nunca la tensadura de la entrepierna había sido mas generosa que en aquella ocasión, que jamás los vaivenes habían sido mas rítmicos en mi cabeza, que las horas no tenían mas importancia que su papel en el recorrido del desgaste de los quejidos entrecortados y las permutaciones de los brazos tratando de alcanzar lo que a la mano no esta.

lunes, marzo 20, 2006

A mi sindicato...

Todo lo que se puede decir es mentira, el resto es silencio, solo que el silencio no existe. Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia, si digo agua ¿beberé? Si digo pan ¿comeré? Lo que pasa con el alma es que no se ve. Lo que pasa con el espíritu es que no se ve. ¿De donde viene esta conspiración de invisibilidades?... Si ninguna palabra es visible.

(El lado oscuro del corazon 2)

J u a n G e l m a n

...porque ya no hay nadie que diga "no consigo olvidarte"...




P O C O S E S A B E

yo no sabía que

no tenerte podía ser dulce como

nombrarte para que vengas aunque

no vengas y no haya sino

tu ausencia tan

dura como el golpe que

me di en la cara pensando en vos


S e f i n í

basta por esta noche cierro

la puerta me pongo

el saco guardo

los papelitos donde

no hago sino hablar de ti

mentir sobre tu paradero

cuerpo que me has de temblar

Diagnostico inicial de una vaca.

"¡Hubieras podido ser tan feliz! ... Eres inteligente y egoísta. ¿Pero qué has hecho durante toda tu vida? Engañar, engañar... ¡nada más que engañar!... Y ahora resulta lo de siempre; eres tú, el verdadero, el único engañado. ¡Me dan unas ganas de llorar! . . . ¡Desde chico fuiste tan orgulloso! . . . Te considerabas por encima de todos y de todo. De nada valía reprenderte. Crees haber vivido más intensamente que nadie. Pero, ¿te atreverías a negarlo?, nunca te has entregado. ¡Cuando pienso que prefieres cualquier cosa a encontrarte contigo mismo! ¿Cómo es posible que puedas soportar ese vacío?... ¿Por qué te empeñas en llenarlo de nada? Ya no eres capaz de extender una mano, de abrir los brazos. ¡Es verdaderamente desesperante!... ¡Me dan unas ganas de llorar!

... asi se llama aveces el juego

En encontré el paraíso aunque no me lo crean. El paraíso esta frente al río mas grande del país en donde vivo, es mas, esta a tan solo 15 metros de la casa que hace algunas horas acabo de encontrar. Pero me percate de inmediato que esta alejado de mi vida, que estaba diseñado para otros adanes que no soy capaz de ser, para otros hombres de manos y brazos fuertes, para conciencias limpias o prófugas. Esta alejado de la gente bulliciosa y en el fuero interno de mi pendeja vida, me imagine que era en un lugar así en donde quería criar a mis hijos (a los que aun no tengo) y el lugar en donde VIVIR, con todo lo que implica esa palabra de apenas cinco letras y dos silabas Me imagine a los nietos molestando mi lectura para sacarles las uvas rosadas que se dan a penas unos metros de la escalera de la casa, me imagine a mi viejo y su mirada de gorrión perdido en la inmensidad de las crecidas, a la otra copa del brindis llamando a comer mientras el aire travieso hace estremecer las espaldas de la parentela mutua en la ceremonia del banquete. Me imagine tirado sobre la hierba en las tardes de sol y con el chuso seguido de la pala tratando de enrielar la crecida que esta matando los rosales que están en la cerca. Me imagine llorando la partida de un amigo al otro mundo en la orilla y reconciliándome con la sonrisa que dan lo niños acto seguido de que la mama les dice “esta en el río”. Me vi mateando los problemas que solo pueden ser tragados con la amargura que nos da la hierba. Era un lugar maravillosamente terrenal, sin esperanzas de grandes realizaciones ni de utopías de bolsillo. La tierra es húmeda y crecen los árboles y las parras como si fuera un jardín de habichuelas mágicas. Es verdad que todo esto tiene impulsos de neo-hippie, onda “me aburrí de la ciudad y me voy al campo a vivir tranquilo”, y en honor a la verdad no esta muy errada la visión. Pero mientas volvía me imagine lo bello de todo eso, y seguí mi camino rumbo al tren que me devolvería a conce, dejando atrás al paraíso, que por estos momentos, no puedo ir a habitar.

sábado, marzo 18, 2006

Jealous

Dedicado a todo lo imbecil que podemos llegar ha ser

CORTE A: DEPARTAMENTO DE AMANDA - NOCHE

(AMANDA está enfurecida. Le está dando la espalda a ALEJANDRO, quien lleva mochila. AMANDA viene llegando de un lugar, y ALEJANDRO la estaba esperando con una cara que ella bien conoce, y que desde que dejo de ser alejandro a secas y empezara transformarse en Alejandro, con un tono de cariño y lateo en ciertas ocasiones como esta).

ALEJANDRO

¿Ves? Las cosas siempre se dan así y eso no me gusta, me hace sentir incomodo y no me permite “ser”, por que tú puedas llegar y decirme, como sí nada, cuáles son las cosas de mi que te molestan…

(AMANDA empieza a bajar escaleras, luego de unos segundos, ALEJANDRO la sigue)

ALEJANDRO (cont.)

…y yo, ¡te digo una pequeña cosa que no me agrada, de tus actitudes, lo que sea, te enojas…!

(Amanda lo fulmina con la mirada, lo queda mirando…)

ALEJANDRO (cont.)

¡…pero lo que me termina de reventar! es que igual te termino pidiendo disculpas…

(Antes de terminar de hablar, Amanda ya está saliendo del edificio)

ALEJANDRO

(Suspira) (Pausa) Amanda… AMANDA… (Diligente y pausado) DISCULPA YA…

(ALEJANDRO la sigue. Llega afuera. La toma del brazo)

ALEJANDRO

(Pausa) ¿Qué piensas?

AMANDA

(Segura, cansada y harta de ver repe

tida la escena en muchas ocasiones)

Que eri’ un weon inseguro. ¿Por que si sabías que iba a estar afuera hasta las once, para que lleguas antes? ¿Para que yo esté agradecida y me dé cuenta (irónica) del noble sacrificio que haces al gastar dos horas de tu tiempo en una espera inútil?

ALEJANDRO

(Acorralado y confundido)

No, no… estas confundiendo las cosas, siempre las interpretas de diferente manera, siempre tomas las cosas como una falla de mi, ¡o peor! Siempre terminas haciéndome ver como si yo fuera que el arma estos show

AMANDA

(Enérgica pero en sus cabales)

No lo creo, es mas, creo que las cosas las estoy viendo en su real dimensión ¿o no?; (lo mira de forma inquisidora) por que en primer lugar, sino te sientes cómodo, si no eres capaz de expresar lo que quieres decir, no se que papel juego yo en eso, por que a mi no me cuesta, y si dejamos claro eso (irreconcilia

blemente segura) como conclusión tendremos que el problema ya no es mío.

ALEJANDRO

(Atrapado)

No estamos hablando de eso… por que… no se, tu siempre terminas desviando las cosas y me pones como un pendejo que no sabe lo que quiere.

AMANDA

(Graciosa, más bella que nunca,

con el sexo más definido que otros animales)

Claro que estamos hablando de eso, y no me digas que estas enojado por que me estabas esperando.

ALEJANDRO

(Acorralado y nervioso, tratando de forma absurda de conservar la calma e inventar algo convincente)

Y por que más estaría enojado. Lo que pasa es que tú quieres desviar la platica hacia otro lado.

AMANDA

Admítelo, si lo que te molesta es que no haya salido contigo, ¿porque? (graciosa y resuelta tocándose con un dedo la mejilla) mmm, eso tiene muchas explicaciones, que por supuesto, tu no eres capaz de escuchar, y mucho menos capaz de enfrentar

ALEJANDRO

(Con cara de niño descubierto)

De que estas hablando, ahora si que no te entiendo… ¿no ves? Siempre terminas llevando las cosas hacia otro lugar.

AMANDA

¿De que forma mas clara te lo podría decir sin que salgas de aquí corriendo o escondiendo la cabeza como siempre, cuando algo serio hablamos? Pero ese es tu problema y yo no puedo hacer nada para que tú lo soluciones… pero el tema en lo que a esto (mostrando el suelo como señalando el “ahora”) deberías darte cuenta que, por que si no lo has notado, yo soy mas que un “tu y yo” (haciendo el gesto con las manos), tengo amigos y una vida que seguir, gustos, afectos y prioridades, ¿te percatas de eso? ¿De que las personas somos todo eso y no solo una de esas cosas? ¿O acaso quieres que configure “mi vida” (remarcando la pronunciación) en base a ti? Por que si es eso lo que estas reclamando, deberías ahorrarte la respuesta. Y por otra parte tú deberías hacer lo mismo, buscar cosas, y ser algo más que un “pololo”.

ALEJANDRO

(Desencantado y enojado)

Ya empezaras con eso, con que yo no tengo vida y tu bla bla bla.Y si aquí estoy es por que quería estar contigo… ¡siempre tu con tus webadas!

AMANDA

(Conclusiva)

Claro, yo y mis webadas, pero acaso ¿no estas enojado porque no estaba aquí? ¡No! Estas enojado ¿sabes por que?... por que desde que nos conocimos y en ese carrete de los mechones yo te quite de la boca la cerveza que te empinabas como un idiota y me subí sobre ti y te bese… aparte del gusto y lo sorpresa que te causo eso, ¡no puedes quitar de tu cabeza de pendejo de mierda! ¡El echo de que con cuantos mas yo abre echo eso!

ALEJANDRO

…………..

AMANDA

Por que si lo quieres saber te lo cuento, pero no creo que te gustaría ¿Por qué sabes? Dentro de tu cabecita, esta un algo que me odia por haber echo eso en ese carrete, un parte que esta directamente relacionada con otra que le gusta. Y esa parte, lo que esta haciendo, es inventar cosas para alimentar ese odio que siente por mi por haber echo eso… y si quieres razones para odiarme, estoy segura que no necesitas cosas reales por que ¡en tu cabeza yo ya las he hecho todas!, ¡así que si estas buscando cosas para alimentarlas, yo te las doy, por mi parte no hay problema.

ALEJANDRO

Yo tan solo… ¡no se de que mierda estas hablando…!

AMANDA

Estoy hablando de eso que no te atreves a ver o decir de frente, y que lo debí suponer antes… ¿O acaso creías que eras tu el “señor todo” de mi mundo? Por que, si la memoria no me traiciona (llevándose el dedo a las sienes) fui yo quien te busco, fui yo quien te señalo el camino y no al revés…

ALEJANDRO

¡Ah ya!

AMANDA

(Imitándolo)

“¡Ah ya!” no mas… y si te interesa volver por estos lados, (tranquila y tierna, se acerca y lo besa en la mejilla) cómprate un pasaje al “planeta de los adultos” y ahí nos vemos.

ALEJANDRO

(Ella sale del cuadro y la cámara se queda pegada en la cara de Alejandro mientras ella sube a su departamento, Alejandro sabe que ella a dado en el clavo y no puede aunque quiera, decir algo en su favor por que todo lo que ella le ha dicho es verdad. )


viernes, marzo 17, 2006

¿De que me hablas cuando estas hablando?

No te entiendo en lo que dices, te enojas por que el azúcar no esta a los exactos 15 centímetros de la mantequillera de turno. Me repliego a los sectores marginales de la cotidianidad y a la experiencia del estar; ya no se con cual gusto, mas bien se con “cual si” costumbre. Las migas en el mantel siempre fue el catalizador de la neurosis nuestra parida en la cama, siempre fueron el pretexto para sacudir de violenta forma con la mano los tiznes de “ese pan”, que siendo como cualquier otro, es el por cual se que vas a alegar. Y ya lo se, a mi no es a quien debes recordar que no beso como ayer o antes de ayer. Los ojos siempre los tienes vidriosos cuando en las tardes te veo lavar los platos que “siempre dejas para más tarde” y me replicas con una mueca que en ciertas ocasiones me espanta pensar que es siniestra. ¿Qué quienes somos cuando no estamos “siendo”? que mas da a estas alturas en donde las sorpresas solo sirven para decepcionar, cuando solo sirven para re-confirmar las ganas secretas que tienes de marchar cuando de verdad nos dignamos a mirar. Que la cocina sigue con los tres quemadores inutilizados y eso no te permite cocinar como desearías, porque los guisos son mejores cuando uno los hace con deseo y no con yugo de obligatorio del empleo. Que esperas la hora de dar vuelta la pagina, para empezar lo que no te atreves a terminar, que me miras con pesar cuando estoy ensimismado y te perturba el verme muy atareado ¡cuando tu no sabes que mierda hacer con el espacio que tanto reclamas! en lo que de forma irónica (a este pedazo de cemento comprado a 240 meses) hemos decidido llamar “nuestro hogar”. Y no te jactes de que tu lo has dado todo por que esto funcione, por que ambos sabemos de sobra lo que es despreciar cuando uno mira a un lado en el despertar. Por que ya no bailas cuando pongo la canción que nos emocionaba en las tardes, ya que la ceguera de las ballenas en Sudáfrica o tú dolor crónico de cabeza, y la muerte y la mala suerte o mala estrella no deja a tu cintura como antes yo estrechar: “Que no molestes”, “que no me toques el pelo, ¿no ves se desarma el peinado?” “deja eso que la etapa de webiar todo el día ya la pasamos” Que escribo como una incoherente y aun así no me dejo derrotar por mi mala pluma, en la tarea de las cartas que muy bien se yo, no abres, cuando trepo por la rutina y los miedos y en tu velador una a una las he ido a dejar. Por que nunca sabes el “porque” de los atropellos de mis palabras cuando por escrito te quiero hablar, por que cuando digo “cansado” solo “cansado” sabes interpretar y cuando digo “triste” no sabes siquiera con que comenzar, o en palabras mas sinceras “con que terminar”; por que ya no me invitas contigo a bañar, porque sin cuestionamientos se lo que es odiar. Y aunque injusta o justamente no te puedo dejar de culpar. Yo no te molestes en decir algo cuando en la tarde regrese… entenderé que te das por enterada cuando voltees la frente.

miércoles, marzo 15, 2006

¿Te que conté que escribí mucho?

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno



Eso que no se me olvide decir antes de empezar a hablar de todo. Pero se me olvido los
dos o tres triunfos que te tenia para contar, se me olvido decir que todo estaba bien, que dormía mucho y a pesar de que la comida no estaba presente de la forma en que seria sano, todo marcha por sus conductos normales. ¿Que por que el café “años luz”? Preguntas siempre, y siempre escondo la misma respuesta que cambia sustancialmente en una o dos comas de mas, en un adjetivo o en alguna que otra letra. Pero en general es lo mismo y es por es que me gusta, por que desde que lo conozco que no ha cambiado, que desde que me senté por primera vez con los $1000 justos y que el lugar era menos caro de lo que yo creía, que automáticamente al entrar converse con la dueña que se transformaría en la aliada de este comensal, que la música es buenísima y que las mesas están diseñadas para la sana distancia y siempre necesaria cercanía. Se me olvido contarte lo mucho que me cuesta hablarte de ciertas cosas, y lo mucho que me cuesta escuchar ciertas otras. Que el cenicero jamás molesta mi bufanda o la tuya y que los guantes siempre encuentran espacio, por que Edith Piaf sauna dos veces mas sincera con su voz de zorzal trémulo, que su fealdad la esconde ese parlante pésimamente mal ubicado. Se me olvido contar que a veces, sin tener respuesta certera al “por que” me da miedo estar en casa solo, que los trenes son geniales cuando los toma uno y no cuando deja a alguien en la estación, que los cigarros duelen en el pecho por las mañanas mucho mas que antes, que la ducha no para de gotear y que me apesta tener que ver las cosas en blanco y negro cuando se que tienen muchos matices. Que en la mañana sirven un chocolate caliente que exorciza cualquier mal despertar y que la soda siempre estar a un tope del vaso sin que uno lo pida.

jueves, marzo 09, 2006

Mis Nietos

a los que nacieron un dia en que dios estaba enfermo... grave.

La noche de año nuevo no había sido la mejor de todas (no recuerdo una especialmente genial en este momento). Un año mas lo había pasado con los seres mas solos y que mas quiero fuera de mi circulo de la familia, que en verdad con ellos, esta desapareciendo, porque se transforman en nuevos integrantes, en habitantes perennes dentro de esta cabeza que los piensa, habitantes de esta casa ambulante que soy. Éramos los personajes de un cuento de Raymond Carver, es decir: nada de historias extraordinarias, ninguna hazaña de Salgari que evocar, no éramos héroes de ninguna de nuestras vidas, solo éramos tres tipos con una copa en la mano, con una pena que con el tiempo se nos fue olvidando pero la seguimos sufriendo, ya no por destino sino mas bien por costumbre. No teníamos nada que celebrar, ni siquiera algo que echar de menos mas aya del sexo y los buenos carretes que siempre son evocables, aun sea en la intimidad del espejo, en la sonrisa que damos al despertar o en la rabia que nos da llegar antes que nadie o después de todos. Cada uno tenia algo por lo cual no celebrar en esa noche, a pesar de que nos arregláramos para aquello que no nos esperaba. Felipe seguía con la evocación de su monotemático amor de su vida (la Antonia en ese tiempo), la Carmen con esa cara de nada que siempre va marcando los tiempos de alguna velada, ¿Y yo? Bueno, estaba a un lado de ellos, con mis pensamientos enrielados hacia lo que había sido el año que termina, mordiendo piedras en el puente de Catedral en donde estábamos, buscando un mi milagro de año nuevo, mi redención y mi tregua en esa espera que nos tenia ahí a esa hora. No llego nada, ni una señal, ni mi Ada Madrina ni nada. No nos dimos cuenta de cuando ya habían pasado las 12, nos miramos y una extraña sensación nos paso por la mente a los tres, no se que fue para ellos, y creo que no me interesa por que quizá no les paso nada. Pero no saltamos a abrasarnos ni nada, nos miramos a la cara, para tratar de reconocer si aun éramos los mismos, y en verdad, éramos los mismos. Desconfiamos por un momentos, luego miramos desganadamente los fuegos artificiales de la torre ENTEL y por primera vez en mucho tiempo, no me sentí del todo solo, y creo que ellos tampoco. Se acercaron los familiares y tuvimos que repartir abrazos, a destajo y de forma desmesurada, casi grosera a decir verdad. Terminamos en el “snack-bar” de la Blondie, conversando de las tonteras de siempre, pero con una independencia de destinos esa noche a seguir, que nos hacia aprovechar el tiempo y la platica. Nos sabíamos nuestras respectivas historias (las publicas) de memoria, así que los ripios y los malos entendidos no fueron los invitados se piedra, mas bien fue la confianza. Es bueno tener personas así en la vida de uno, por que así uno se va ahorrando las cantidades industriales de información que en esta etapa, no estamos dispuestos a darnos esa paja. Me pongo a pensar a veces que somos la opción más fácil para cualquiera de nosotros tres. Sabemos que no somos los mejores tipos, es más, en ciertos aspectos tenemos la seguridad que ¡somos una mierda! Y así igual nos queremos, ya no con las mascaras del “weon buena onda” o de “puta la mina que es tela”. Eso lo pasamos hace mucho, luego de que dejáramos de sonrojarnos cuando uno u otro se iba transformado en el espejo del otro, lo superamos quizá cuando nos auto contamos acompañados que teníamos miedo de casi todo y por sobre todo de nosotros mismos. Lo superamos cuando el futuro de un día para otro se hizo presente y no logramos justificarnos ni con excusas o exclusas y seguíamos siendo los irresponsables de 15 años pero ahora con 20, cuando la culpa o el amor nos anudo los cordones dejándonos tirados a un borde del camino. Yo soy de esas personas que guardan una cantidad industrial de material inservible en su cabeza, pero la verdad es que no recuerdo en que momento la carmen termino transformándose en la Leona Cassiani de mi historia, o cuando Felipe se fue construyendo solo una pieza en ese lugar en la cabeza en donde tenemos nuestros verdadero hogar, ese lugar en donde habitan papeles viejos y muebles ya no utilizados, fantasmas que descuelgan una que otralagrima o insomnio, pero ahí se quedo, muy cómodo el weon, en un lugar en donde no me molesta pasar a visitar.

martes, marzo 07, 2006

El tio del año 2

La verdad es que no se por donde empezar, son muchas las variantes y la ideas que se vienen a la cabeza en estos momentos, así que relatare las cosas que recuerdo, tratare de hacer que la memoria y los hechos dialoguen sin trampas ni mascaras. Mientras caminaba pensaba en la cara que tienen las personas cuando a uno lo esperan (cuando uno les importa por supuesto), a mi en lo personal me gustan las esperas de café, cuando uno llega sorteando en los días de frió y viento, mientras se cuida en el camino del chofer hijo de puta que lo moja a uno con su prepotencia motorizada, me gustan que me esperan con esa ansiedad tonta que nos da la seguridad de la llegada de lo esperado; porque las esperas tortuosas, desesperanzadas y auto-lacerantes sepultan a las ansias y terminan carcomiendo extremidades que considerábamos incorruptibles con el cáncer mezquino y postrador de los “quizás por que”, de “las cosas que hubiese dicho si…”. Ver la cara de alguien que a uno le espera, lo transforma en el porta-estandarte de una sonrisa cómplice. Antes de entrar al lugar en donde se me esperan me detengo a ver en que esta la persona, como trata de leer ese libro sin prestar atención siquiera al argumento de la ultima línea, ver como dobla y desdobla la bufanda mientras vuelve a doblar y desdoblar los guantes a un lado del cenicero que también espera su turno de convertirse en altar de lo dicho o callado, de lo insinuado y lo aceptado. Pero esta espera de plaza, espera de niños y de algodón de azúcar, de maicillos en las sandalias y de gente por todos lados escudando la visión. Ahí estaba con su tenida de negro y su cara en medio de ese gentío, mirando a todos lados pensando en que minuto “ese weon se aparece”. Después del estrepitoso fracaso en mi encuentro de tío con mi sobrina, mi mejor amiga me había llamado un día x con el desafío de reivindicarme saliendo con ella y con su hijo, espera que las cosas salieran bien en esta segunda patita, que ella me ofrecía. Es aquí en donde debo decir que la idea me fue del todo desagradable en primera y segunda instancia, el solo hecho de salir con un niño ya me descomponía el animo de ver a mi carmenzula querida; dije que si de forma mecánica, si mayores ilusiones y rogando que una eventualidad cualquiera termina con el encuentro previo a su realización. No es que me desagrade ella o su hijo, no es eso, es solamente que mi inteligencia emocional esta condicionada para ser eficaz en pocos encuentros, las mayor parte de los restantes, son una segundillas de estrategias como quien menea los dados de las permutaciones sociales, son nada mas que estructuras discursivas y corporales que me esbozan de antemano lo que podría suceder. En esta no, la verdad es que era distinta, no sabia por donde comenzar para sentirme cómodo, no sabia que cosa excluir de plano para todo saliera bien en esta ocasión. Pero no me fue necesario entender o plantearme nada de eso, por que lo que encontré, fue un tapa boca a mi expectativas, fue una reconciliación con los malos veranos pretéritos, fue una tregua sin fin en la historia que vamos tejiendo con ciertas personas. Ni ella ni yo somos las personas mas extraordinarias de este planeta, es mas, creo que estamos muy lejos de serlo en muchos aspectos en la mayor de las situaciones; pero que íbamos a hacer esa tarde ¿dejarnos abatir y hablar de las tonteras que siempre nos hacen mal, ya sea por mala suerte o mala estrella, decisiones weonas y de mases? Me gustaría decir que todo eso lo dejamos atrás y nos entregamos al goce de la tarde, claro que me gustaría decir algo por el estilo… y esta vez por fin, así fue. No fue genial, no cambio nuestras vidas para siempre, ¿pero que importa que no sea genial? Si la verdad es que la pasamos bien, fuimos en esa tarde mejores personas de lo que habíamos sido en todo el verano, nos reímos de un modo casi grosero con y de todo, y salvamos ilesos de aquello, nos dimos el tiempo de patrocinar las pendejadas de un niño que por algunos instantes (solo algunos, que eso quede claro) se había transformado en el talismán de todo lo infantilmente digno de amar y feliz que podía llegar a ser uno. Debo decir que la tarde no estuvo increíble, ¿Pero eso importa en realidad? Tampoco descubrimos ese día como podíamos hacerlo nosotros para hacer las cosas de forma mejor, pero en fin, habíamos y tendríamos muchas mas oportunidades para pensar en como cambiar las cosas, pero en esa tarde, solo estuvimos los tres ahí, riendo el max (el niño) con mis palabrotas de roto de cuarta, la carmen (la niña) riendo con el ataque de risa del max por las estupideces que le decía, el librero riendo por nuestros modos de neo-conductismo aplicados a hacerle entender la naturaleza de los malos libros mientras un tipo me daba las manos felicitándome por mi poco ortodoxo método de guía infantil en materia de libros. Ella (la niña) la verdad es que en palabras no es muy clara, es mas, es un poco brusca a veces pero eso con la salvedad del tiempo y del cariño se va superando mientras se van develando los gestos; dijo que lo había pasado bien y la verdad es que no tuve ganas de agregar algo mas a eso, ya sea por que no se me ocurría nada o por que no era necesario. Pero lo que me quedo dando vueltas fue cuando dijo “que esperaba menos de la tarde”… y en verdad tenía razón, una vez más, como en otras que recuerdo.

viernes, febrero 03, 2006

El Tio


Me gustaría saber de donde me salio la genial idea de dármelas de tío por un día. Quizás fue la dulce voz de mi hermana diciendo: “Ahora el weon es tío, cuando no les a dado ni un helado, ni el saludo a las niñas en estos años”. No se en realidad que paso. Nunca me había molestado ser el hermano descariñado con sus sobrinos, no me molestaba que su vida fuese por un carril que no era paralelo al mío, en fin, estoy seguro que existe una edad de oro, una edad en donde todo importa un carajo y somos absolutamente esclavos de nuestros ombligos (que se me esta pasando al parecer). De cierta fecha a esta parte no paro de hacerme preguntas con respecto a los niños y sus vidas, o la idea de la paternidad se ha atravesado como la cara en el espejo, en una mala noche. ¿Serán ansias de perpetuar mi masculinidad hegemónica sobre la vida de “otro” que sea portavoz de mi tradición, lengua, rituales y mañas varias? ¿La chochera podrá empezar a gestarse a tan corta a edad?¿Será que el ver a mis tres amigas con niños que me atrae la idea de ser del sindicato? Son tantas las preguntas que tengo en ciertas ocasiones, pero son pocas las respuestas que encuentro mirándome al ombligo.
Que yo recuerde, siempre fui un tipo descariñado con los niños, no se si es por extraña infantilidad o el temor-repulsa que me dan los seres indefensos, el caso es que nunca fui cercano ni menos cariñoso con ellos (con uno si, y el lo sabe). El caso es que las palabras de mi hermana tocaron las puertas de mi conciencia (o de mi vergüenza) y en un ataque de pachorra veinte añera, le dije que el mismo lunes sacaría a mi sobrina y a su prima al cine (a todo esto, mi sobrina que hoy en día va por los 13 años, hace mucho que dejo de llamarme “Tío”)

-“Pero si prometes que las llevas las llevas weon, sino la niña no te pescara nunca mas”.

Y tenia toda la razón, después de semejante arranque de “madures” al peo no podía llamar al otro día diciendo que los marcianos me habían raptado, o que estaba tomando cerveza con otros idiotas como yo en algún cuchitril. No, si hacia algo como eso, mi hermana me cortaría las pelotas.

El caso es que las lleve y la cosa no estuvo tan mal como yo suponía que estarían, tampoco estuvieron que lo bien que me hubiese gustado, pero así es la vida creo, o así es como la conozco. El caso es que mi sobrina era un mundo desconocido que no logre conocer, no era pesada ni mala onda, no hacia preguntas tontas y no pedía mas de lo que ofrecía y eso me gustaba (aunque me duela reconocer que era por su desconfianza hacia mi); a los 13, esta la edad intermedia en donde no sabes como son los chicos, y menos las chicas (“no las entenderé como pareja, menos las entendería como tío” fue mi conclusión). No sabía que hablar con ellas, preguntarles por el colegio era la estupidez más grande estando en medio de vacaciones, y comentar sobre el calor solo sirve para distender la charla solo en idiotas que no pueden decir nada más. Pensaba que todo era un asco, yo callaba y ella seguía el camino por donde llegamos al cine, ella con su prima, comentaban de todo y con una mirada que francamente no podía entender.
¿Qué podía yo hacer o decir a chicas que eran el vivo retrato de la generación MSN-fotolog-kudai-cabra_chik_gritona? Estaba perdido, era en ese momento “el tío del año”, ese tipo que decía cosas para si en medio de harry potter, el tipo que no fue capaz de decirle algo amable a una niña de 13 años, que no confió en darle un abrazo de bienvenida o de despedida, en fin, un asco. Las niñas lloraron con la película y me dieron las gracias, les ofrecí un juguito natural (de forma protocolar, no se puede ser tío y cagado a un mismo tiempo), al cual ellas replicaron con un “si” también diplomático.
Cuento corto, no fue muy malo el balance y tampoco fue bueno, pero en si, creo que todo seguirá como siempre, yo me marchare una vez mas y no las veré durante el año, ellas crecerán y sabrán que tienen el un sujeto en la familia, un hermano de su madre, “el tío del año”. No se que decir en realidad, quizá debí abrazarlas y estar con ellas mas en su oportunidad, pero ya no se puede echar el tiempo atrás… al fin al cabo, cada uno en su odisea, buscando la patria de su justicia.

viernes, enero 20, 2006

Misoginia


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No le temo a las mujeres, es lo primero que debo declarar en este post, ya que el rumor se ha hecho cada vez más latente entre mis cercanos. Todo esto nace del relato de mi último café en el “Habito”, ese bonito cuchitril en donde los días y las horas transcurren en compañía del rico italiano expreso que tienen. El caso es que estando el otro día conocí a las chicas que trabajan el lugar, por tanto conversamos largo rato, y entre anécdotas varias y presentación de antecedentes, nos fumamos unos buenos pitos al ritmo de la conversa; fue una buena tarde debo decirlo, la cual termino con mi partida con rumbo a casa pisando cajas de huevos. Al término de mi relato, Felipe lo lanza de la forma más grosera e impertinente posible:

-Has vuelto?-pregunta con un tono sarcástico-
-No… por que debería volver?
-Ves?, tu les tienes miedo a las minas, cada vez que conoces una que puede que le intereses huyes y no la vuelves a ver mas.
-¡Eso es mentira!
-Y la Tania?
-Bueno… eso es distinto, solo hablamos una ves y nada mas.
-Ella después me pregunto por ti y por que te habías corrido.

En eso yo ya estaba del todo acorralado, buscando algún argumento que me sirviera para cagarme a este wn per
o no lo encontré, por que en esa conversación había un tercero, el nunca mal pondero amigo que recién llega, que no cacha como uno es en el sentido de las relaciones sociales a nivel de conquista sexual, y me queda mirando con una cara de sorpresa y sorna preguntando: “¿Es verdad?¿Sabes? a mi siempre me pareció raro que a pesar de poder manejarte en cualquier situación, nunca te viera con minas, no abrazas a nadie y como que no te importara, incluso en algún momento pensé que eras maricon”. Hasta ahí había llegado el agrado de las cervezas y la sana platica en torno a nuestras miserias personales, pero mas aya de eso no creía que ese día se me haría una encerrona de esas proporciones. En fin, la verdad es que me molesta que se hable de ese tema, pero mas aya de eso no importa, pero dejare aclarado de inmediato la situación para que no se preste a malos entendidos.

No me gusta repartir abrazos, es mas, yo no ando abrazando al mundo y no espero que el mundo me abracé. Hace algunos años cierta persona me dio un cursillo en extenso de manera de abrazos, los aprendí a reconocer por emoción y por connotación, pero mas haya de esos, me apesta ser el amigo pegote que vive del cuello de sus amigas, así que por ese comentario, pueden empezar a irse a la cresta.

Con respecto a lo de que tengo miedo a las mujeres, es del todo falso, es mas, me encantan, y creo que todos deberían tener unas tres por lo menos.

Por lo de maricon, eso si que es un poco complicado, sobre todo por la paranoia social que trata de encontrar a estos hijos de sodoma hasta en sus sueños, producido esto por una inconsciente homosexualidad de la sociedad chilena.

¿Qué por que no las volví a ver? Por que soy a veces un marciano de mierda para mis cosas, por que no entiendo para qué tenia volver a verlas si lo ocurrido en su instante es eso y nada mas. El dolor esta en el deseo dicen ciertos abstinentes, pero la verdad es que no tiene un trasfondo demasiado profundo mi actitud, no volví por que no tenia nada que volver a buscar a esos lugares o personas. ¿Convence a alguien la respuesta?

Creo que esto es mas un manifiesto, si me gusta alguien, no se lo digo, me lo como. En la propensión a la felicidad esta la infelicidad del hombre,
Schopenhauer entendió que el sabio sabe que el evitar los problemas es el camino a la felicidad. En fin, yo he fallado por ese camino, ya sea por copete o por debilidad del espíritu, pero esto esta funcionando de mejor forma cada vez.

martes, enero 17, 2006

Se Arrienda


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De los amaneceres hay historias geniales, sobre todo esos adornados de una más interesante noche previa. Solo hay que tratar de hacer funcionar el motor de la memoria y emprender el viaje hacia lugares que no “son” en si, sino más bien son construcciones emocionales que reproducen la idea de ese momento. Si es así, debo de confesar que poseo un par de construcciones geniales en medio de mi cabeza, que deberían ser enmarcadas en la galería perfecta, como la galería de Tom Ripley… lastima que no tenga la llave para cerrar la puerta como desearía en ciertas ocasiones, o para abrirlas en otras. No puedo ser absolutamente yo todo el tiempo, aunque me parezca a la idea de mi pre-existencia neta, en fin, una paja reservada para los cafés de media noche y los cigarros que duelen en el pecho cuando los encendemos 42 segundos después de despertar. En fin, que más decir cuando no pasa nada, es mejor ser un espectador inteligente decía Eco en el último libro que leí, y en verdad que eso no me satisface del todo. Estoy pensado en arrendarme, o algo por estilo, ya tengo todo listo con mi compinche para el negocio. Esto del todo simple, pegamos carteles ofreciéndonos a otorgar nuestro libre tiempo en Santa Maria, ahí en frente del Forestal y esperamos que algún automovilista totalmente aburrido y sin tiempo nos contrate nuestro tiempo para acrecentar su día. Si lo pensamos bien, un solo hombre podría junto con mi amigo tener 72 horas en un mismo día. Nos podrían contratar para ir a saludar a la tía que les da lata visitar, tomar un café al cual no pueden ir, ya sea por ganas o estreches de agenda. Esto de arrendarse es la idea mas genial que he tenido en mente, las anteriores no daban resultado ya sea por la falta de capital o de nicho de mercado, pero esto de ofrecerse para arrendar el alma y el cuerpo es de lo mas productivo, ya que no poseo conflictos con el sindicato que de cualquier forma su único integrante y miembro principal soy yo, por tanto en las asambleas siempre me apoyo a mi mismo… casi siempre en realidad.

miércoles, enero 11, 2006

Summer Loser Boy


Acabo de volver de La Serena -Coquimbo desde donde estaba desarrollando mis breves vacaciones, todo bien por lo general, tan solo uno que otro pensamiento pendejo que me acompaña desde siempre nubla estas horas, que han sido de franco relajo, lectura calma y horas de sueño que había perdido durante el año. Todo es relajo y buena onda, pero el cartel que esta al salir de Coquimbo me dice que esto no es eterno, que es solo una etapa transitoria con respecto a lo que se viene durante el año; el cartel en cuestión daba la cantidad de kilómetros restantes a los distintos puntos de chile: Puerto Montt 1481, santiago 491, y conce, mi querido y odiado conce en estos momentos 957 KM. Esa es la distancia que me separa de mi casa, en la que estoy solo y muy solo en ciertas ocasiones. Esa es la distancia en donde esta lo que se supone es mi futuro, donde esta mi triste-pendeja-sin-importancia-para-nadie historia, en donde se desenvuelven los días sin que nada ni nadie pase, en donde esta la cuenta impaga de lo que debo, en fin, todo lo que tengo y que no me interesa esta 957Km.

viernes, enero 06, 2006

Por y para Beatriz


Monstruo mío, amor mío,
dondequiera que estés,
con quienquiera que yazgas
abre por un instante los ojos en mi nombre

miércoles, enero 04, 2006

Mi vida sin mi



Es un poco triste la película, quizá hoy en día la encuentro un poco más triste de lo normal, pero es así. No posee grandes tomas o un trabajo preciosista en la fotografía, pero hay escenas en donde la carne reacciona de formas extrañas, en donde los tobillos (que son las compuertas del llanto) levantan la mano para dar la opinión que nadie les ha pedido.


la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa
él se sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice de musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a componer la euforia
a recoger su parte del botín

mas su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo dce ningún modo
era la otra copa del brindis

y de nuevo se dijo
qué sencillo
pero ahora lamentó
que el futuro fuera oscura maleza