lunes, marzo 20, 2006

A mi sindicato...

Todo lo que se puede decir es mentira, el resto es silencio, solo que el silencio no existe. Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia, si digo agua ¿beberé? Si digo pan ¿comeré? Lo que pasa con el alma es que no se ve. Lo que pasa con el espíritu es que no se ve. ¿De donde viene esta conspiración de invisibilidades?... Si ninguna palabra es visible.

(El lado oscuro del corazon 2)

J u a n G e l m a n

...porque ya no hay nadie que diga "no consigo olvidarte"...




P O C O S E S A B E

yo no sabía que

no tenerte podía ser dulce como

nombrarte para que vengas aunque

no vengas y no haya sino

tu ausencia tan

dura como el golpe que

me di en la cara pensando en vos


S e f i n í

basta por esta noche cierro

la puerta me pongo

el saco guardo

los papelitos donde

no hago sino hablar de ti

mentir sobre tu paradero

cuerpo que me has de temblar

Diagnostico inicial de una vaca.

"¡Hubieras podido ser tan feliz! ... Eres inteligente y egoísta. ¿Pero qué has hecho durante toda tu vida? Engañar, engañar... ¡nada más que engañar!... Y ahora resulta lo de siempre; eres tú, el verdadero, el único engañado. ¡Me dan unas ganas de llorar! . . . ¡Desde chico fuiste tan orgulloso! . . . Te considerabas por encima de todos y de todo. De nada valía reprenderte. Crees haber vivido más intensamente que nadie. Pero, ¿te atreverías a negarlo?, nunca te has entregado. ¡Cuando pienso que prefieres cualquier cosa a encontrarte contigo mismo! ¿Cómo es posible que puedas soportar ese vacío?... ¿Por qué te empeñas en llenarlo de nada? Ya no eres capaz de extender una mano, de abrir los brazos. ¡Es verdaderamente desesperante!... ¡Me dan unas ganas de llorar!

... asi se llama aveces el juego

En encontré el paraíso aunque no me lo crean. El paraíso esta frente al río mas grande del país en donde vivo, es mas, esta a tan solo 15 metros de la casa que hace algunas horas acabo de encontrar. Pero me percate de inmediato que esta alejado de mi vida, que estaba diseñado para otros adanes que no soy capaz de ser, para otros hombres de manos y brazos fuertes, para conciencias limpias o prófugas. Esta alejado de la gente bulliciosa y en el fuero interno de mi pendeja vida, me imagine que era en un lugar así en donde quería criar a mis hijos (a los que aun no tengo) y el lugar en donde VIVIR, con todo lo que implica esa palabra de apenas cinco letras y dos silabas Me imagine a los nietos molestando mi lectura para sacarles las uvas rosadas que se dan a penas unos metros de la escalera de la casa, me imagine a mi viejo y su mirada de gorrión perdido en la inmensidad de las crecidas, a la otra copa del brindis llamando a comer mientras el aire travieso hace estremecer las espaldas de la parentela mutua en la ceremonia del banquete. Me imagine tirado sobre la hierba en las tardes de sol y con el chuso seguido de la pala tratando de enrielar la crecida que esta matando los rosales que están en la cerca. Me imagine llorando la partida de un amigo al otro mundo en la orilla y reconciliándome con la sonrisa que dan lo niños acto seguido de que la mama les dice “esta en el río”. Me vi mateando los problemas que solo pueden ser tragados con la amargura que nos da la hierba. Era un lugar maravillosamente terrenal, sin esperanzas de grandes realizaciones ni de utopías de bolsillo. La tierra es húmeda y crecen los árboles y las parras como si fuera un jardín de habichuelas mágicas. Es verdad que todo esto tiene impulsos de neo-hippie, onda “me aburrí de la ciudad y me voy al campo a vivir tranquilo”, y en honor a la verdad no esta muy errada la visión. Pero mientas volvía me imagine lo bello de todo eso, y seguí mi camino rumbo al tren que me devolvería a conce, dejando atrás al paraíso, que por estos momentos, no puedo ir a habitar.

sábado, marzo 18, 2006

Jealous

Dedicado a todo lo imbecil que podemos llegar ha ser

CORTE A: DEPARTAMENTO DE AMANDA - NOCHE

(AMANDA está enfurecida. Le está dando la espalda a ALEJANDRO, quien lleva mochila. AMANDA viene llegando de un lugar, y ALEJANDRO la estaba esperando con una cara que ella bien conoce, y que desde que dejo de ser alejandro a secas y empezara transformarse en Alejandro, con un tono de cariño y lateo en ciertas ocasiones como esta).

ALEJANDRO

¿Ves? Las cosas siempre se dan así y eso no me gusta, me hace sentir incomodo y no me permite “ser”, por que tú puedas llegar y decirme, como sí nada, cuáles son las cosas de mi que te molestan…

(AMANDA empieza a bajar escaleras, luego de unos segundos, ALEJANDRO la sigue)

ALEJANDRO (cont.)

…y yo, ¡te digo una pequeña cosa que no me agrada, de tus actitudes, lo que sea, te enojas…!

(Amanda lo fulmina con la mirada, lo queda mirando…)

ALEJANDRO (cont.)

¡…pero lo que me termina de reventar! es que igual te termino pidiendo disculpas…

(Antes de terminar de hablar, Amanda ya está saliendo del edificio)

ALEJANDRO

(Suspira) (Pausa) Amanda… AMANDA… (Diligente y pausado) DISCULPA YA…

(ALEJANDRO la sigue. Llega afuera. La toma del brazo)

ALEJANDRO

(Pausa) ¿Qué piensas?

AMANDA

(Segura, cansada y harta de ver repe

tida la escena en muchas ocasiones)

Que eri’ un weon inseguro. ¿Por que si sabías que iba a estar afuera hasta las once, para que lleguas antes? ¿Para que yo esté agradecida y me dé cuenta (irónica) del noble sacrificio que haces al gastar dos horas de tu tiempo en una espera inútil?

ALEJANDRO

(Acorralado y confundido)

No, no… estas confundiendo las cosas, siempre las interpretas de diferente manera, siempre tomas las cosas como una falla de mi, ¡o peor! Siempre terminas haciéndome ver como si yo fuera que el arma estos show

AMANDA

(Enérgica pero en sus cabales)

No lo creo, es mas, creo que las cosas las estoy viendo en su real dimensión ¿o no?; (lo mira de forma inquisidora) por que en primer lugar, sino te sientes cómodo, si no eres capaz de expresar lo que quieres decir, no se que papel juego yo en eso, por que a mi no me cuesta, y si dejamos claro eso (irreconcilia

blemente segura) como conclusión tendremos que el problema ya no es mío.

ALEJANDRO

(Atrapado)

No estamos hablando de eso… por que… no se, tu siempre terminas desviando las cosas y me pones como un pendejo que no sabe lo que quiere.

AMANDA

(Graciosa, más bella que nunca,

con el sexo más definido que otros animales)

Claro que estamos hablando de eso, y no me digas que estas enojado por que me estabas esperando.

ALEJANDRO

(Acorralado y nervioso, tratando de forma absurda de conservar la calma e inventar algo convincente)

Y por que más estaría enojado. Lo que pasa es que tú quieres desviar la platica hacia otro lado.

AMANDA

Admítelo, si lo que te molesta es que no haya salido contigo, ¿porque? (graciosa y resuelta tocándose con un dedo la mejilla) mmm, eso tiene muchas explicaciones, que por supuesto, tu no eres capaz de escuchar, y mucho menos capaz de enfrentar

ALEJANDRO

(Con cara de niño descubierto)

De que estas hablando, ahora si que no te entiendo… ¿no ves? Siempre terminas llevando las cosas hacia otro lugar.

AMANDA

¿De que forma mas clara te lo podría decir sin que salgas de aquí corriendo o escondiendo la cabeza como siempre, cuando algo serio hablamos? Pero ese es tu problema y yo no puedo hacer nada para que tú lo soluciones… pero el tema en lo que a esto (mostrando el suelo como señalando el “ahora”) deberías darte cuenta que, por que si no lo has notado, yo soy mas que un “tu y yo” (haciendo el gesto con las manos), tengo amigos y una vida que seguir, gustos, afectos y prioridades, ¿te percatas de eso? ¿De que las personas somos todo eso y no solo una de esas cosas? ¿O acaso quieres que configure “mi vida” (remarcando la pronunciación) en base a ti? Por que si es eso lo que estas reclamando, deberías ahorrarte la respuesta. Y por otra parte tú deberías hacer lo mismo, buscar cosas, y ser algo más que un “pololo”.

ALEJANDRO

(Desencantado y enojado)

Ya empezaras con eso, con que yo no tengo vida y tu bla bla bla.Y si aquí estoy es por que quería estar contigo… ¡siempre tu con tus webadas!

AMANDA

(Conclusiva)

Claro, yo y mis webadas, pero acaso ¿no estas enojado porque no estaba aquí? ¡No! Estas enojado ¿sabes por que?... por que desde que nos conocimos y en ese carrete de los mechones yo te quite de la boca la cerveza que te empinabas como un idiota y me subí sobre ti y te bese… aparte del gusto y lo sorpresa que te causo eso, ¡no puedes quitar de tu cabeza de pendejo de mierda! ¡El echo de que con cuantos mas yo abre echo eso!

ALEJANDRO

…………..

AMANDA

Por que si lo quieres saber te lo cuento, pero no creo que te gustaría ¿Por qué sabes? Dentro de tu cabecita, esta un algo que me odia por haber echo eso en ese carrete, un parte que esta directamente relacionada con otra que le gusta. Y esa parte, lo que esta haciendo, es inventar cosas para alimentar ese odio que siente por mi por haber echo eso… y si quieres razones para odiarme, estoy segura que no necesitas cosas reales por que ¡en tu cabeza yo ya las he hecho todas!, ¡así que si estas buscando cosas para alimentarlas, yo te las doy, por mi parte no hay problema.

ALEJANDRO

Yo tan solo… ¡no se de que mierda estas hablando…!

AMANDA

Estoy hablando de eso que no te atreves a ver o decir de frente, y que lo debí suponer antes… ¿O acaso creías que eras tu el “señor todo” de mi mundo? Por que, si la memoria no me traiciona (llevándose el dedo a las sienes) fui yo quien te busco, fui yo quien te señalo el camino y no al revés…

ALEJANDRO

¡Ah ya!

AMANDA

(Imitándolo)

“¡Ah ya!” no mas… y si te interesa volver por estos lados, (tranquila y tierna, se acerca y lo besa en la mejilla) cómprate un pasaje al “planeta de los adultos” y ahí nos vemos.

ALEJANDRO

(Ella sale del cuadro y la cámara se queda pegada en la cara de Alejandro mientras ella sube a su departamento, Alejandro sabe que ella a dado en el clavo y no puede aunque quiera, decir algo en su favor por que todo lo que ella le ha dicho es verdad. )


viernes, marzo 17, 2006

¿De que me hablas cuando estas hablando?

No te entiendo en lo que dices, te enojas por que el azúcar no esta a los exactos 15 centímetros de la mantequillera de turno. Me repliego a los sectores marginales de la cotidianidad y a la experiencia del estar; ya no se con cual gusto, mas bien se con “cual si” costumbre. Las migas en el mantel siempre fue el catalizador de la neurosis nuestra parida en la cama, siempre fueron el pretexto para sacudir de violenta forma con la mano los tiznes de “ese pan”, que siendo como cualquier otro, es el por cual se que vas a alegar. Y ya lo se, a mi no es a quien debes recordar que no beso como ayer o antes de ayer. Los ojos siempre los tienes vidriosos cuando en las tardes te veo lavar los platos que “siempre dejas para más tarde” y me replicas con una mueca que en ciertas ocasiones me espanta pensar que es siniestra. ¿Qué quienes somos cuando no estamos “siendo”? que mas da a estas alturas en donde las sorpresas solo sirven para decepcionar, cuando solo sirven para re-confirmar las ganas secretas que tienes de marchar cuando de verdad nos dignamos a mirar. Que la cocina sigue con los tres quemadores inutilizados y eso no te permite cocinar como desearías, porque los guisos son mejores cuando uno los hace con deseo y no con yugo de obligatorio del empleo. Que esperas la hora de dar vuelta la pagina, para empezar lo que no te atreves a terminar, que me miras con pesar cuando estoy ensimismado y te perturba el verme muy atareado ¡cuando tu no sabes que mierda hacer con el espacio que tanto reclamas! en lo que de forma irónica (a este pedazo de cemento comprado a 240 meses) hemos decidido llamar “nuestro hogar”. Y no te jactes de que tu lo has dado todo por que esto funcione, por que ambos sabemos de sobra lo que es despreciar cuando uno mira a un lado en el despertar. Por que ya no bailas cuando pongo la canción que nos emocionaba en las tardes, ya que la ceguera de las ballenas en Sudáfrica o tú dolor crónico de cabeza, y la muerte y la mala suerte o mala estrella no deja a tu cintura como antes yo estrechar: “Que no molestes”, “que no me toques el pelo, ¿no ves se desarma el peinado?” “deja eso que la etapa de webiar todo el día ya la pasamos” Que escribo como una incoherente y aun así no me dejo derrotar por mi mala pluma, en la tarea de las cartas que muy bien se yo, no abres, cuando trepo por la rutina y los miedos y en tu velador una a una las he ido a dejar. Por que nunca sabes el “porque” de los atropellos de mis palabras cuando por escrito te quiero hablar, por que cuando digo “cansado” solo “cansado” sabes interpretar y cuando digo “triste” no sabes siquiera con que comenzar, o en palabras mas sinceras “con que terminar”; por que ya no me invitas contigo a bañar, porque sin cuestionamientos se lo que es odiar. Y aunque injusta o justamente no te puedo dejar de culpar. Yo no te molestes en decir algo cuando en la tarde regrese… entenderé que te das por enterada cuando voltees la frente.

miércoles, marzo 15, 2006

¿Te que conté que escribí mucho?

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno



Eso que no se me olvide decir antes de empezar a hablar de todo. Pero se me olvido los
dos o tres triunfos que te tenia para contar, se me olvido decir que todo estaba bien, que dormía mucho y a pesar de que la comida no estaba presente de la forma en que seria sano, todo marcha por sus conductos normales. ¿Que por que el café “años luz”? Preguntas siempre, y siempre escondo la misma respuesta que cambia sustancialmente en una o dos comas de mas, en un adjetivo o en alguna que otra letra. Pero en general es lo mismo y es por es que me gusta, por que desde que lo conozco que no ha cambiado, que desde que me senté por primera vez con los $1000 justos y que el lugar era menos caro de lo que yo creía, que automáticamente al entrar converse con la dueña que se transformaría en la aliada de este comensal, que la música es buenísima y que las mesas están diseñadas para la sana distancia y siempre necesaria cercanía. Se me olvido contarte lo mucho que me cuesta hablarte de ciertas cosas, y lo mucho que me cuesta escuchar ciertas otras. Que el cenicero jamás molesta mi bufanda o la tuya y que los guantes siempre encuentran espacio, por que Edith Piaf sauna dos veces mas sincera con su voz de zorzal trémulo, que su fealdad la esconde ese parlante pésimamente mal ubicado. Se me olvido contar que a veces, sin tener respuesta certera al “por que” me da miedo estar en casa solo, que los trenes son geniales cuando los toma uno y no cuando deja a alguien en la estación, que los cigarros duelen en el pecho por las mañanas mucho mas que antes, que la ducha no para de gotear y que me apesta tener que ver las cosas en blanco y negro cuando se que tienen muchos matices. Que en la mañana sirven un chocolate caliente que exorciza cualquier mal despertar y que la soda siempre estar a un tope del vaso sin que uno lo pida.

jueves, marzo 09, 2006

Mis Nietos

a los que nacieron un dia en que dios estaba enfermo... grave.

La noche de año nuevo no había sido la mejor de todas (no recuerdo una especialmente genial en este momento). Un año mas lo había pasado con los seres mas solos y que mas quiero fuera de mi circulo de la familia, que en verdad con ellos, esta desapareciendo, porque se transforman en nuevos integrantes, en habitantes perennes dentro de esta cabeza que los piensa, habitantes de esta casa ambulante que soy. Éramos los personajes de un cuento de Raymond Carver, es decir: nada de historias extraordinarias, ninguna hazaña de Salgari que evocar, no éramos héroes de ninguna de nuestras vidas, solo éramos tres tipos con una copa en la mano, con una pena que con el tiempo se nos fue olvidando pero la seguimos sufriendo, ya no por destino sino mas bien por costumbre. No teníamos nada que celebrar, ni siquiera algo que echar de menos mas aya del sexo y los buenos carretes que siempre son evocables, aun sea en la intimidad del espejo, en la sonrisa que damos al despertar o en la rabia que nos da llegar antes que nadie o después de todos. Cada uno tenia algo por lo cual no celebrar en esa noche, a pesar de que nos arregláramos para aquello que no nos esperaba. Felipe seguía con la evocación de su monotemático amor de su vida (la Antonia en ese tiempo), la Carmen con esa cara de nada que siempre va marcando los tiempos de alguna velada, ¿Y yo? Bueno, estaba a un lado de ellos, con mis pensamientos enrielados hacia lo que había sido el año que termina, mordiendo piedras en el puente de Catedral en donde estábamos, buscando un mi milagro de año nuevo, mi redención y mi tregua en esa espera que nos tenia ahí a esa hora. No llego nada, ni una señal, ni mi Ada Madrina ni nada. No nos dimos cuenta de cuando ya habían pasado las 12, nos miramos y una extraña sensación nos paso por la mente a los tres, no se que fue para ellos, y creo que no me interesa por que quizá no les paso nada. Pero no saltamos a abrasarnos ni nada, nos miramos a la cara, para tratar de reconocer si aun éramos los mismos, y en verdad, éramos los mismos. Desconfiamos por un momentos, luego miramos desganadamente los fuegos artificiales de la torre ENTEL y por primera vez en mucho tiempo, no me sentí del todo solo, y creo que ellos tampoco. Se acercaron los familiares y tuvimos que repartir abrazos, a destajo y de forma desmesurada, casi grosera a decir verdad. Terminamos en el “snack-bar” de la Blondie, conversando de las tonteras de siempre, pero con una independencia de destinos esa noche a seguir, que nos hacia aprovechar el tiempo y la platica. Nos sabíamos nuestras respectivas historias (las publicas) de memoria, así que los ripios y los malos entendidos no fueron los invitados se piedra, mas bien fue la confianza. Es bueno tener personas así en la vida de uno, por que así uno se va ahorrando las cantidades industriales de información que en esta etapa, no estamos dispuestos a darnos esa paja. Me pongo a pensar a veces que somos la opción más fácil para cualquiera de nosotros tres. Sabemos que no somos los mejores tipos, es más, en ciertos aspectos tenemos la seguridad que ¡somos una mierda! Y así igual nos queremos, ya no con las mascaras del “weon buena onda” o de “puta la mina que es tela”. Eso lo pasamos hace mucho, luego de que dejáramos de sonrojarnos cuando uno u otro se iba transformado en el espejo del otro, lo superamos quizá cuando nos auto contamos acompañados que teníamos miedo de casi todo y por sobre todo de nosotros mismos. Lo superamos cuando el futuro de un día para otro se hizo presente y no logramos justificarnos ni con excusas o exclusas y seguíamos siendo los irresponsables de 15 años pero ahora con 20, cuando la culpa o el amor nos anudo los cordones dejándonos tirados a un borde del camino. Yo soy de esas personas que guardan una cantidad industrial de material inservible en su cabeza, pero la verdad es que no recuerdo en que momento la carmen termino transformándose en la Leona Cassiani de mi historia, o cuando Felipe se fue construyendo solo una pieza en ese lugar en la cabeza en donde tenemos nuestros verdadero hogar, ese lugar en donde habitan papeles viejos y muebles ya no utilizados, fantasmas que descuelgan una que otralagrima o insomnio, pero ahí se quedo, muy cómodo el weon, en un lugar en donde no me molesta pasar a visitar.

martes, marzo 07, 2006

El tio del año 2

La verdad es que no se por donde empezar, son muchas las variantes y la ideas que se vienen a la cabeza en estos momentos, así que relatare las cosas que recuerdo, tratare de hacer que la memoria y los hechos dialoguen sin trampas ni mascaras. Mientras caminaba pensaba en la cara que tienen las personas cuando a uno lo esperan (cuando uno les importa por supuesto), a mi en lo personal me gustan las esperas de café, cuando uno llega sorteando en los días de frió y viento, mientras se cuida en el camino del chofer hijo de puta que lo moja a uno con su prepotencia motorizada, me gustan que me esperan con esa ansiedad tonta que nos da la seguridad de la llegada de lo esperado; porque las esperas tortuosas, desesperanzadas y auto-lacerantes sepultan a las ansias y terminan carcomiendo extremidades que considerábamos incorruptibles con el cáncer mezquino y postrador de los “quizás por que”, de “las cosas que hubiese dicho si…”. Ver la cara de alguien que a uno le espera, lo transforma en el porta-estandarte de una sonrisa cómplice. Antes de entrar al lugar en donde se me esperan me detengo a ver en que esta la persona, como trata de leer ese libro sin prestar atención siquiera al argumento de la ultima línea, ver como dobla y desdobla la bufanda mientras vuelve a doblar y desdoblar los guantes a un lado del cenicero que también espera su turno de convertirse en altar de lo dicho o callado, de lo insinuado y lo aceptado. Pero esta espera de plaza, espera de niños y de algodón de azúcar, de maicillos en las sandalias y de gente por todos lados escudando la visión. Ahí estaba con su tenida de negro y su cara en medio de ese gentío, mirando a todos lados pensando en que minuto “ese weon se aparece”. Después del estrepitoso fracaso en mi encuentro de tío con mi sobrina, mi mejor amiga me había llamado un día x con el desafío de reivindicarme saliendo con ella y con su hijo, espera que las cosas salieran bien en esta segunda patita, que ella me ofrecía. Es aquí en donde debo decir que la idea me fue del todo desagradable en primera y segunda instancia, el solo hecho de salir con un niño ya me descomponía el animo de ver a mi carmenzula querida; dije que si de forma mecánica, si mayores ilusiones y rogando que una eventualidad cualquiera termina con el encuentro previo a su realización. No es que me desagrade ella o su hijo, no es eso, es solamente que mi inteligencia emocional esta condicionada para ser eficaz en pocos encuentros, las mayor parte de los restantes, son una segundillas de estrategias como quien menea los dados de las permutaciones sociales, son nada mas que estructuras discursivas y corporales que me esbozan de antemano lo que podría suceder. En esta no, la verdad es que era distinta, no sabia por donde comenzar para sentirme cómodo, no sabia que cosa excluir de plano para todo saliera bien en esta ocasión. Pero no me fue necesario entender o plantearme nada de eso, por que lo que encontré, fue un tapa boca a mi expectativas, fue una reconciliación con los malos veranos pretéritos, fue una tregua sin fin en la historia que vamos tejiendo con ciertas personas. Ni ella ni yo somos las personas mas extraordinarias de este planeta, es mas, creo que estamos muy lejos de serlo en muchos aspectos en la mayor de las situaciones; pero que íbamos a hacer esa tarde ¿dejarnos abatir y hablar de las tonteras que siempre nos hacen mal, ya sea por mala suerte o mala estrella, decisiones weonas y de mases? Me gustaría decir que todo eso lo dejamos atrás y nos entregamos al goce de la tarde, claro que me gustaría decir algo por el estilo… y esta vez por fin, así fue. No fue genial, no cambio nuestras vidas para siempre, ¿pero que importa que no sea genial? Si la verdad es que la pasamos bien, fuimos en esa tarde mejores personas de lo que habíamos sido en todo el verano, nos reímos de un modo casi grosero con y de todo, y salvamos ilesos de aquello, nos dimos el tiempo de patrocinar las pendejadas de un niño que por algunos instantes (solo algunos, que eso quede claro) se había transformado en el talismán de todo lo infantilmente digno de amar y feliz que podía llegar a ser uno. Debo decir que la tarde no estuvo increíble, ¿Pero eso importa en realidad? Tampoco descubrimos ese día como podíamos hacerlo nosotros para hacer las cosas de forma mejor, pero en fin, habíamos y tendríamos muchas mas oportunidades para pensar en como cambiar las cosas, pero en esa tarde, solo estuvimos los tres ahí, riendo el max (el niño) con mis palabrotas de roto de cuarta, la carmen (la niña) riendo con el ataque de risa del max por las estupideces que le decía, el librero riendo por nuestros modos de neo-conductismo aplicados a hacerle entender la naturaleza de los malos libros mientras un tipo me daba las manos felicitándome por mi poco ortodoxo método de guía infantil en materia de libros. Ella (la niña) la verdad es que en palabras no es muy clara, es mas, es un poco brusca a veces pero eso con la salvedad del tiempo y del cariño se va superando mientras se van develando los gestos; dijo que lo había pasado bien y la verdad es que no tuve ganas de agregar algo mas a eso, ya sea por que no se me ocurría nada o por que no era necesario. Pero lo que me quedo dando vueltas fue cuando dijo “que esperaba menos de la tarde”… y en verdad tenía razón, una vez más, como en otras que recuerdo.