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De los amaneceres hay historias geniales, sobre todo esos adornados de una más interesante noche previa. Solo hay que tratar de hacer funcionar el motor de la memoria y emprender el viaje hacia lugares que no “son” en si, sino más bien son construcciones emocionales que reproducen la idea de ese momento. Si es así, debo de confesar que poseo un par de construcciones geniales en medio de mi cabeza, que deberían ser enmarcadas en la galería perfecta, como la galería de Tom Ripley… lastima que no tenga la llave para cerrar la puerta como desearía en ciertas ocasiones, o para abrirlas en otras. No puedo ser absolutamente yo todo el tiempo, aunque me parezca a la idea de mi pre-existencia neta, en fin, una paja reservada para los cafés de media noche y los cigarros que duelen en el pecho cuando los encendemos 42 segundos después de despertar. En fin, que más decir cuando no pasa nada, es mejor ser un espectador inteligente decía Eco en el último libro que leí, y en verdad que eso no me satisface del todo. Estoy pensado en arrendarme, o algo por estilo, ya tengo todo listo con mi compinche para el negocio. Esto del todo simple, pegamos carteles ofreciéndonos a otorgar nuestro libre tiempo en Santa Maria, ahí en frente del Forestal y esperamos que algún automovilista totalmente aburrido y sin
tiempo nos contrate nuestro tiempo para acrecentar su día. Si lo pensamos bien, un solo hombre podría junto con mi amigo tener 72 horas en un mismo día. Nos podrían contratar para ir a saludar a la tía que les da lata visitar, tomar un café al cual no pueden ir, ya sea por ganas o estreches de agenda. Esto de arrendarse es la idea mas genial que he tenido en mente, las anteriores no daban resultado ya sea por la falta de capital o de nicho de mercado, pero esto de ofrecerse para arrendar el alma y el cuerpo es de lo mas productivo, ya que no poseo conflictos con el sindicato que de cualquier forma su único integrante y miembro principal soy yo, por tanto en las asambleas siempre me apoyo a mi mismo… casi siempre en realidad.
tiempo nos contrate nuestro tiempo para acrecentar su día. Si lo pensamos bien, un solo hombre podría junto con mi amigo tener 72 horas en un mismo día. Nos podrían contratar para ir a saludar a la tía que les da lata visitar, tomar un café al cual no pueden ir, ya sea por ganas o estreches de agenda. Esto de arrendarse es la idea mas genial que he tenido en mente, las anteriores no daban resultado ya sea por la falta de capital o de nicho de mercado, pero esto de ofrecerse para arrendar el alma y el cuerpo es de lo mas productivo, ya que no poseo conflictos con el sindicato que de cualquier forma su único integrante y miembro principal soy yo, por tanto en las asambleas siempre me apoyo a mi mismo… casi siempre en realidad. 
1 comentario:
veamos...
pago un cafe...
y tu pagas los cigarrillos...
pero recuerda que me chocan tus corrientes...
y te arriendo por unas cuantas horas...
y nos tiramos a viddear esas peliculas de las que hablamos...
por que aun te queri arrendar verdá?
hahaha...
besos con fragancia a cafe express...
Jan:::::
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