En encontré el paraíso aunque no me lo crean. El paraíso esta frente al río mas grande del país en donde vivo, es mas, esta a tan solo 15 metros de la casa que hace algunas horas acabo de encontrar. Pero me percate de inmediato que esta alejado de mi vida, que estaba diseñado para otros adanes que no soy capaz de ser, para otros hombres de manos y brazos fuertes, para conciencias limpias o prófugas. Esta alejado de la gente bulliciosa y en el fuero interno de mi pendeja vida, me imagine que era en un lugar así en donde quería criar a mis hijos (a los que aun no tengo) y el lugar en donde VIVIR, con todo lo que implica esa palabra de apenas cinco letras y dos silabas Me imagine a los nietos molestando mi lectura para sacarles las uvas rosadas que se dan a penas unos metros de la escalera de la casa, me imagine a mi viejo y su mirada de gorrión perdido en la inmensidad de las crecidas, a la otra copa del brindis llamando a comer mientras el aire travieso hace estremecer las espaldas de la parentela mutua en la ceremonia del banquete. Me imagine tirado sobre la hierba en las tardes de sol y con el chuso seguido de la pala tratando de enrielar la crecida que esta matando los rosales que están en la cerca. Me imagine llorando la partida de un amigo al otro mundo en la orilla y reconciliándome con la sonrisa que dan lo niños acto seguido de que la mama les dice “esta en el río”. Me vi mateando los problemas que solo pueden ser tragados con la amargura que nos da la hierba. Era un lugar maravillosamente terrenal, sin esperanzas de grandes realizaciones ni de utopías de bolsillo. La tierra es húmeda y crecen los árboles y las parras como si fuera un jardín de habichuelas mágicas. Es verdad que todo esto tiene impulsos de neo-hippie, onda “me aburrí de la ciudad y me voy al campo a vivir tranquilo”, y en honor a la verdad no esta muy errada la visión. Pero mientas volvía me imagine lo bello de todo eso, y seguí mi camino rumbo al tren que me devolvería a conce, dejando atrás al paraíso, que por estos momentos, no puedo ir a habitar. lunes, marzo 20, 2006
... asi se llama aveces el juego
En encontré el paraíso aunque no me lo crean. El paraíso esta frente al río mas grande del país en donde vivo, es mas, esta a tan solo 15 metros de la casa que hace algunas horas acabo de encontrar. Pero me percate de inmediato que esta alejado de mi vida, que estaba diseñado para otros adanes que no soy capaz de ser, para otros hombres de manos y brazos fuertes, para conciencias limpias o prófugas. Esta alejado de la gente bulliciosa y en el fuero interno de mi pendeja vida, me imagine que era en un lugar así en donde quería criar a mis hijos (a los que aun no tengo) y el lugar en donde VIVIR, con todo lo que implica esa palabra de apenas cinco letras y dos silabas Me imagine a los nietos molestando mi lectura para sacarles las uvas rosadas que se dan a penas unos metros de la escalera de la casa, me imagine a mi viejo y su mirada de gorrión perdido en la inmensidad de las crecidas, a la otra copa del brindis llamando a comer mientras el aire travieso hace estremecer las espaldas de la parentela mutua en la ceremonia del banquete. Me imagine tirado sobre la hierba en las tardes de sol y con el chuso seguido de la pala tratando de enrielar la crecida que esta matando los rosales que están en la cerca. Me imagine llorando la partida de un amigo al otro mundo en la orilla y reconciliándome con la sonrisa que dan lo niños acto seguido de que la mama les dice “esta en el río”. Me vi mateando los problemas que solo pueden ser tragados con la amargura que nos da la hierba. Era un lugar maravillosamente terrenal, sin esperanzas de grandes realizaciones ni de utopías de bolsillo. La tierra es húmeda y crecen los árboles y las parras como si fuera un jardín de habichuelas mágicas. Es verdad que todo esto tiene impulsos de neo-hippie, onda “me aburrí de la ciudad y me voy al campo a vivir tranquilo”, y en honor a la verdad no esta muy errada la visión. Pero mientas volvía me imagine lo bello de todo eso, y seguí mi camino rumbo al tren que me devolvería a conce, dejando atrás al paraíso, que por estos momentos, no puedo ir a habitar.
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3 comentarios:
A mi me ha pasado esos muchas veces.
Hay cosas tan cerca, pero que no son parte de mi vida.
En este momento no me siento parte de nada
increible la capacidad que tenemos los seres humanos de poder renunciar a nuestra felicidad, aunque se nos ofresca en pastillas, no??
A mi tambien me ha pasado eso de que en un instante se me pasan por la mente cosas o sueños de lo que podría ser. En fin, así es la vida, muy bonito post colega, Cómo está la escuela más loca de Chile? Te sigo leyendo.
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