
No le hables, no lo mires, es inútil. Esta ahí, esperando, nada es que capaz de decirte mas haya de lo que quieres oír, esa es la denominación de la adulación y la practica narcisista de fraternidad, así que no lo mires, ni le escuches ni le pienses. Aunque antes de seguir debamos establecer sino toda relación esta dada por un narcisismo subyacente, lo cual complicaría todo, o en realidad lo aclararía. El resultado de esto no es esclarecerlo, solo te pido que no le hables, ni le pienses en este momento, sácalo de ahí, del lugar en el cual se encuentran ambos, del lugar en el que dices entenderlo y hasta incluso comprenderlo, no intentes recordarlo ni evocarlo, su imagen no es lo importante en este momento. Si tan solo pudieses comprender lo que trato de decir, o se te presentara de forma mas clara y distinta lo que trato de decir, pero volteas la cara pensado en no se que cosa, viendo no se que imagen que te ha mostrado y yo solo pienso y quiero que te quedes un momento para no demorar esto. ¡Cierra es boca inmunda y voltea esa cabeza aquí!, por que lo trato de decir no tiene que ver con todo has creído o visto este ultimo tiempo, no tiene que ver con el aquí o el allí, es otra cosa, algo que no me dejas terminar de decir si me miras de esa forma.
Vengo de estampar la firma ahí, en el lugar que me dijeron, sobre la línea que se transforma de ahora en adelante en el subrayado de mi nombre, línea que fue la directriz de la forma que trazó el lápiz, línea que demarca el área donde va mi Rut y mi huella digital. Por que creí, por que lo hice efectivo, por eso firme, por que no me intereso sumergirme en el mar de dudas que ya cansado me tiene, por que les mire sonriente, te guiñe un ojo con ternura mientras mirabas cuando me inclinaba con el lápiz en la mano. Firme por que mi papa me dijo que estaba bien hacerlo cuando uno ya llegaba a una edad, firme por que creo en todo lo que no represento, por que busco un orden, la consagración, por que el tipo de trajo oscuro y gris me asiente con la cabeza cuando desprendo el bolígrafo con inseguridad. Por que ahora creo, por que ser infeliz no se compara con hacer y creer en lo correcto, en lo digno, en lo virtuoso; firmo por que lo quiero, por que lo deseo a fuerza de raíz, a fuerza de esperanza, firmo y doy medía vuelta para ver las caras por que es lo único que existe en este momento, ver un par de caras y volver a inclinar mi mano buscando el pañuelo.
“Que la teni rica” dice con su boca húmeda, es la puta de turno, la chupada por cinco lucas que todo ser humano merece una vez al mes, la gratificación de la cobardía, en la oscuridad donde se junta el sudor, el sexo y los billetes previamente contados. Mira con esa coquetería arquetípica mientras con pedazo de pañuelo limpia su boca y vagina, “vas a tener que venir mas seguidito, por que te costo terminar”, la camisa revuelta, los anteojos resguardados, la verga reducida, agotada.
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